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En Washington, lo mismo es lo mismo que lo mismo

La Habana, Cuba.- Cuando el candidato republicano Gerald Ford competía por la Casa Blanca, en un son titulado Autos de uso el trovador cubano Carlos Puebla sentenció humorísticamente: “A mí me parece Ford lo mismo que Chevrolet”.

Y es que nada se parece tanto a un republicano estadounidense como un demócrata de aquel país, pues los objetivos de ambos son idénticos. Si el republicano George W.

Bush, considerado por todos como el más reaccionario presidente de la historia de Estados Unidos, dio inicio a nuevas guerras e invasiones en el mundo, su relevo demócrata Barack Obama, que se promocionó como mandatario del cambio, no sólo incumple sus promesas pacificadoras, sino que ha llevado más allá los conflictos en que el Pentágono se involucra.

Los siameses de Washington

El obcecado bloqueo contra Cuba, diseñado para complacer a la ultraconservadora derecha americana y a la élite contrarrevolucionaria de Miami, confirma la vergonzosa concordancia entre republicanos y demócratas estadounidenses.

Para recrudecerlo, un republicano aprobó la Ley Torricelli que mucho había gustado a su rival demócrata, y un demócrata dio el visto bueno a la Ley Helms-Burton, engendro siamés parido por miembros de ambos partidos.

El rechazo universal contra el bloqueo norteamericano, que acaba de ratificarse en la ONU con 186 votos a favor de Cuba, entraña un repudio mundial contra la hipocresía de los gemelos políticos de Washington, hijos de una misma madre cuya crueldad no olvidaremos nunca.




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