Memorias de un corresponsal de guerra matancero
La Habana.- A medio siglo de la Victoria de Girón se ennoblece la profesión del periodista y agiganta la misión de los medios de difusión masiva, durante la epopeya.
Con las silenciosas armas del oficio, camarógrafos, periodistas y fotógrafos, perpetuaron para el futuro los testimonios de la derrota sobre los invasores yanquis, en el sur de la provincia de Matanzas.
Quien hoy revela sus vivencias de aquellas horas, probablemente fuera uno de los primeros corresponsales de guerra en llegar al escenario bélico.
José González Rivas fungía como jefe de compras del Proyecto en construcción Laguna del Tesoro, en la Ciénaga de Zapata, cuando se produce la invasión mercenaria. Aquella circunstancia laboral favoreció la llegada al escenario de los hechos del flamante corresponsal voluntario de Radio Matanzas.
Lo que el tiempo no se llevó
José González Rivas, uno de los cuatro corresponsales de guerra matanceros durante los episodios de Bahía de Cochinos, quedó marcado para siempre por la vocación revolucionaria de los “niños héroes de Playa Girón”.
Aquellos muchachos, en plena flor de la adolescencia, fueron los artilleros de las cuatro bocas que batieron el blanco de la aviación enemiga. Recordó Rivas cómo los jóvenes agitaban sábanas blancas al viento para atraer la atención de los pilotos de la fuerza área mercenaria.
Luego de recibir su acreditación como corresponsal de guerra, González Rivas permaneció hasta el 19 de abril, Día de la Victoria. Desde allí reportó las acciones junto al camarógrafo de la Televisión, Guillermo Miró, ya fallecido; y tuvo la encomienda de entrevistar a los prisioneros, entre ellos a tres sacerdotes
Una imagen que siempre me acompaña
El único corresponsal de guerra matancero que sobrevive a la epopeya de Girón conserva una memoria fotográfica del episodio. José González Rivas recordó la entrevista que sostuviera con uno de los tres sacerdotes mercenarios.
Se trataba del capellán español Segundo Lasera, quien pertenecía al Batallón de Paracaidistas. Ese diálogo quedó grabado para la historia en el documental cinematográfico Venimos por amor, aunque tengamos que hacer la guerra.
De aquel encuentro guardó una medalla con la figura en relieve de San Miguel de Arcángel, patrono de los paracaidistas; un distintivo y una cruz, los cuales donó al Museo Histórico de Matanzas.
A medio siglo de la primera gran derrota militar del imperialismo en América, José González Rivas guarda la imagen constante de los “Niños Héroes de Playa Girón”.
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