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Los otros cambios

La Habana, Cuba.- La existencia en América Latina de gobernantes signados por propósitos progresistas y revolucionarios, no podía menos que transformar también las entidades regionales, de instrumentos de acatamiento bajo la égida imperial, a armas de lucha por la independencia y el bienestar de los pueblos del área.

Hay historias  indignantes de cómo han actuado a lo largo del tiempo las diferentes dependencias surgidas bajo la tutela Made in USA.

Ahí están los tratados militares destinados a poner bajo control imperialista a los cuerpos armados nacionales y convertirlos en maquinarias represivas.

A ello se suman entidades como la Organización de Estados Americanos, OEA, apodada durante decenios con toda justeza como el Ministerio norteamericano de Colonias, y destinado a apoyar más de un acto agresivo de la gran potencia en estas tierras.

Larga historia

No puede ser pasado por alto también en este devenir agresivo del imperio contra nuestras naciones, el titulado Acuerdo de Libre Comercio de las Américas, ALCA, encaminado a profundizar la dependencia económica regional con respecto a Washington.

Precisamente ese engendro, entre los días cuatro y cinco de noviembre de dos mil cinco, se fue a pique en la ciudad argentina de Mar del Plata a cuenta del rechazo de buena parte de los gobernantes populares de nuestro espacio regional.

Y esa ola de cambios que a escala nacional fue prendiendo en América Latina, ya lo decíamos, ha cambiado también muchas cosas, para bien, a escala del hemisferio.

El surgimiento de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, ALBA es un puntal en la consolidación de mecanismos propios que interpretan nuestra realidad y asumen lo que debe hacerse.

Los caminos

Otra nueva entidad regional, la Unión de Naciones del Sur, UNASUR, se ha revelado también como importante y ágil instancia de consulta y trabajo, capaz de enfrentar y dar soluciones adecuadas a más de un contencioso regional, no pocas veces instigado por los poderosos vecinos del Norte.

Ha sido un arma eficaz contra la divisa imperial de “divide y vencerás”, que no ha perdido vigencia ni descansa inerte en la caja del tiempo: todo lo contrario.

Son, sin duda, mecanismos y situaciones inéditas que van dando a esta trascendente parte del mundo un rostro novedoso, creador, y eficaz, aún cuando los riesgos y peligros no son pocos, porque el binomio que constituyen los enemigos internos y externos no descansa en su afán de volverlo todo atrás.


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