Agua: recurso en riesgo
Agua: recurso en riesgoLa Habana, Cuba.- La salud y la supervivencia humana dependen de un suministro limpio y seguro de agua dulce potable.
Solo el 2.5 por ciento de toda el agua en el planeta es dulce, de la que aproximadamente el 0.5 por ciento es superficial, encontrada en lagos, ríos y pantanos, o subterránea accesible. La mayor parte del agua dulce está en forma de hielo y nieve, concentrada en las regiones polares y los glaciares.
El resto del agua del planeta, es decir, el 97.5 por ciento, se halla en los mares y océanos. En resumen, el agua dulce tan solo representa el 0.08 por ciento del agua terrestre.
Cada año se extraen entre tres mil 800 y cuatro mil 300 kilómetros cúbicos de agua dulce de los lagos, ríos y acuíferos del mundo, dos veces más que hace cincuenta años.
Estrés hídrico
El consumo de agua se ha multiplicado por seis en el último siglo, el doble que la tasa de crecimiento demográfico.
Se pronostica que, para el año 2035, tres mil millones de personas vivirán en zonas afectadas por una grave escasez de agua, especialmente en África, Oriente Medio y Asia Meridional.
La elevación de la temperatura, el incremento del nivel medio del mar y las modificaciones en el régimen de lluvias, como parte de los impactos del cambio climático, repercutirán en las disponibilidades de agua dulce a escala planetaria, sobre todo en décadas siguientes al 2025.
El cambio climático junto al deterioro de los recursos hídricos y al aumento de la población, entre otros factores, provocarán un fuerte estrés hídrico con una escasez brutal para un 40 por ciento de la población mundial, la que no tendrá acceso al preciado líquido.
Limitados y mal distribuidos
Los recursos hídricos responden a demandas como agua potable, higiene, alimentos, energía, bienes industriales y mantenimiento de los ecosistemas naturales. Sin embargo, son limitados y están mal distribuidos.
Esto complica la gestión del agua y las labores de los responsables de la toma de decisiones, para garantizar recursos hídricos sometidos a las presiones del crecimiento económico, aumento de la población y el cambio climático.
La Organización Mundial de la Salud estima que los problemas del agua, saneamiento e higiene son responsables de más del nueve por ciento de las dolencias registradas cada año en el orbe.
El agua está vinculada a afecciones como malaria, dengue o diarreas y la contaminada es responsable del un seis por ciento de los fallecimientos, en específico en países subdesarrollados. Entre los niños es responsable de un cuarto de los casos de muerte.
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