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Inmunización, por la salud de los niños

nuestros niños en Cuba nuestros niños en Cuba La Habana, Cuba.-  Antes de enero de 1959 en Cuba no era preocupación la salud de los niños, siendo muy alta la mortalidad por enfermedades, y las discapacidades dejadas como secuelas de algunas dolencias.

El panorama cambia radicalmente con el triunfo de la Revolución, cuando se otorga prioridad a la atención de los pequeños.

Una de las primeras acciones que revirtió aquella realidad fue la creación en septiembre de 1962 del Programa Nacional de Inmunización.

Su fundador y actual asesor, el doctor Miguel Ángel Galindo Zardiña, conversó con Radio Reloj sobre el impacto de ese gesto del sistema cubano de salud pública.

“El programa –dijo- se asentó en cuatro principios básicos: el estar dirigido a toda la población, integrado a la atención primaria, activa participación comunitaria y totalmente gratuito.

Gracias a la vacunación

El doctor Galindo detalla que el esquema inicial de vacunación incluía la protección de todos los niños cubanos contra la difteria, tétanos, tosferina, poliomielitis y las formas graves y diseminadas de la tuberculosis.

“En el transcurso de los 49 años del Programa Nacional de Inmunización –destacó el experto- se han eliminado la poliomielitis, el tétanos del recién nacido, la difteria, el sarampión, la tosferina  y la rubéola, enfermedades que ya no existen en el país ni han vuelto a resurgir”.

Agregó que han dejado de constituir un problema de salud la fiebre tifoidea, la parotiditis y la hepatitis B, en tanto se ha logrado reducir en más del 95 por ciento el número de casos de Aemóphilus influenzae y la enfermedad meningo-ccócica.

Hizo constar que en esos logros ha sido esencial el apoyo de los Comités de Defensa de la Revolución, Federación de Mujeres Cubanas, sindicatos y otras organizaciones.

Esquema actual

En estos momentos el esquema de inmunización utiliza 11 vacunas, de las cuales ocho son de producción nacional.

De acuerdo con el doctor Miguel Ángel Galindo, en el Instituto Finlay se elaboran cinco, que son la de Difteria, Tosferina y Tétano, la de Difteria y Tétanos, la del Toxoide tenánico, la antitifoídica y la Anti-meningo-ccócica de los serogrupos B y C.

Por su parte, el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología produce tres vacunas: las de la Hepatitis B, del Aemóphilus influenzae tipo B y la pentavalente, que inmuniza contra la difteria, tétanos, tosferina, hepatitis B y Aemóphilus influenzae tipo B.

Añade el especialista que el país importa tres vacunas: la BCG, contra formas graves y diseminadas de la tuberculosis, que se aplica al recién nacido en las primeras 48 horas, la de la poliomielitis y la de la parotiditis, rubéola y sarampión.

En lugar cimero

“Como resultado del Programa de Vacunación se han evitado más de 20 mil muertes de niños, 13 mil casos de parálisis infantil por poliomielitis, y que más de mil niños hayan quedado ciegos, sordos o con cardiopatías congénitas”, destaca el doctor Miguel Ángel Galindo.

Subraya que anualmente el Estado cubano destina unos 40 millones de pesos y ocho millones de dólares para garantizar el Programa de Inmunización.

Su asesor-fundador acota que cada año se protegen en escuelas más de 500 mil niños de seis a 14 años de edad, contra la difteria, tétanos, sarampión, rubéola, parotiditis y fiebre tifoidea.

“A nivel mundial, Cuba ocupa un lugar cimero al lograr la protección de sus niños contra enfermedades que pudieran ser mortales o dejar discapacidades”, concluyó el experto.




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