Inicio Revista Semanal Ciencia

A propósito de cadáveres

Héroes anónimos de la ciencia Héroes anónimos de la cienciaLa Habana, cuba.- Un funeral sencillo en Europa puede costar dos mil 500 euros como promedio, y muchos solucionan ese problema financiero donando su cuerpo para que las facultades de Medicina y otras disciplinas sanitarias realicen sus estudios anatómicos.

Pero no todos los cadáveres son útiles para eso; además del consentimiento del donante, es preciso que el cuerpo esté en condiciones aceptables.

En España, por ejemplo, no se aceptan cuerpos que hayan padecido enfermedades infecciosas como el SIDA, el tifus, la hepatitis o el cólera para que los estudiantes no se expongan a esos riesgos.

Además, las universidades españolas tampoco los aceptan si están envueltos en procesos judiciales, si han sido sometidos a autopsia o a trasplante de órgano o si han sufrido obesidad o adelgazamiento extremos.

Héroes anónimos de la ciencia

Es importante distinguir entre donar el cuerpo para la ciencia y donar los órganos para trasplante. Ambas acciones no son compatibles, porque cuando se realiza un trasplante se extraen arterias y venas, lo que incapacita la conservación del cadáver para su posterior estudio.

Por lo tanto, si una persona manifiesta su consentimiento para participar en ambos casos, en España se prioriza la utilización de los órganos; pero si estos no son útiles para ese objetivo, entonces el cuerpo entero es entregado para su uso científico.

Normalmente, al cabo de unos años, los restos que sirvieron para la investigación y el estudio son incinerados o enterrados sin que suponga gasto alguno para los familiares.

De esa manera acaba en España el recorrido terrenal de unos héroes anónimos que incluso muertos ayudan a generar vida.




Artículos relacionados


Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar