El Alzheimer en Cuba
AlzheimerLa Habana, Cuba.- La población cubana envejece a ritmo acelerado. Cada día son más quienes llegan a la tercera edad, menos los que nacen y se extiende la esperanza de vida. Pero con estas características aumentan, además, padecimientos de tipo neurológico en la adultez tardía.
Según expertos, Cuba se está comportando, desde el punto de vista social, como país desarrollado. Esto genera la desaparición de algunas enfermedades y la aparición de otras que se van convirtiendo en problema, porque afectan cada vez a más personas.
Entre ellas está el Alzheimer, afección crónica del sistema nervioso central debido a la que la persona pierde sus capacidades.
Sucede que se lesionan áreas en las cuales están ubicadas las funciones para establecer comunicación entre las diferentes zonas donde se realiza la actividad mental superior. En palabras más sencillas: se afecta el estado cognitivo.
Señales de alarma
Las personas con Alzheimer pierden, primeramente, los hábitos, la capacidad de vestirse, realizar la defecación y la micción de forma planificada, no pueden llevar a cabo cualquier actividad concreta, hasta llegar a la fase en que desaparece el vínculo con el medio.
Tiempo después el paciente se encama y debido a las complicaciones como escaras, neumonías, degradación total de las funciones motoras y otras, fallece.
No existe el diagnóstico que sea del todo fiable. Algunos estudios de psicólogos y psiquiatras realizan la clasificación funcional de la evolución de la enfermedad.
También existen otras pruebas -como la resonancia magnética- que detectan atrofias cerebrales, pero este no es diagnóstico certero de Alzheimer, pues esas afectaciones se presentan en otras enfermedades. En la mayoría de los casos, el paciente es llevado al Médico de Familia, quien dictamina alguna demencia.
Un problema social
El alcoholismo y las enfermedades crónicas del sistema nervioso central pueden ser factores precipitantes del Alzheimer.
En cuanto a las medidas que ayudan a prevenir la enfermedad, se plantea que las personas que llevan su vida intelectual en constante desarrollo y con actividad, son menos propensas a cualquier tipo de demencia.
Pero el Alzheimer es una dolencia crónica, que no tiene cura y cuyas causas todavía están sujetas a investigación. Podría provocar -y de hecho sucede- que el núcleo familiar se afecte por ser una enfermedad que necesita un cuidador por tiempos prolongados.
Conlleva a que personas jóvenes, quienes asumen este papel, deban abandonar sus trabajos y dedicarse solo a la atención de los pacientes, por tanto, la dolencia se convierte en un grave problema social. Fueron estos, temas de reflexión en el Día Mundial del Alzheimer, este 21 de octubre.
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