El misterio del arte
ArteLa Habana.- Todos nos hemos preguntado alguna vez por qué una persona aparentemente como otra cualquiera puede ser un artista.
Se ha hablado de influencias sociales, familiares, de posibilidades dadas por los estudios, pero lo real es que aún no sabemos de dónde proviene o en qué radica el talento artístico.
Un médico, melómano y profesor emérito del Instituto Politécnico Nacional de México, Adolfo Martínez Palomo, se ha adentrado desde hace veinte años por el estudio de las historias clínicas de diversos compositores musicales y ha expuesto algunas conclusiones en una conferencia en la capital mexicana.
La música, dice Martínez Palomo, no siempre refleja el estado de ánimo y la salud de los autores: Mozart y Beethoven escribieron piezas festivas hasta en sus momentos más difíciles. Rosini, sin embargo, dejó de componer durante cuarenta años al deprimirse por la muerte de su madre.
Los músicos, el ánimo y las enfermedades
Las gráficas de las creaciones de Robert Schumann muestran cómo no hacía nada durante los largos períodos en que se hallaba deprimido, y luego entraba en una fase de exaltación y componía mucho. Así señala el médico mexicano Adolfo Martínez Palomo, quien lleva dos decenios estudiando a los creadores musicales.
A su juicio, el más sano de los diez casos que ha analizado en sus historiales clínicos es Johann Sebastian Bach, quien tuvo veinte hijos, nunca se enfermó y murió por una mala operación de cataratas.
Aunque aclara que fue el prolífico Beethoven quien más le sorprendió porque además de sordo, padeció por más de cuarenta años un doloroso problema intestinal.
Y respecto a Chopin difiere del diagnóstico de su muerte por tuberculosis, ya que nadie puede vivir más de cuarenta años con esa enfermedad.
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