Wifredo Lam, de Cuba y del mundo
La Habana.- Nacido en Sagua la Grande, en la antigua provincia de Las Villas, y en 1902, se conoce que el pintor cubano Wifredo Lam frecuentó la escuela de San Alejandro desde sus dieciséis y hasta sus veintiún años de edad.
Luego, a fines de 1923, viajaría a España para, en Madrid, entrar en el taller del pintor académico Fernando Álvarez Sotomayor, que dirigía por aquella época el Museo del Prado.
En Madrid se unió también a la defensa de la República, en contra de las fuerzas franquistas, durante la Guerra Civil Española.
Luego de trasladarse a París, a finales de la década del treinta del pasado siglo, Wifredo Lam se relacionó con el pintor español Pablo Picasso, quien lo puso en contacto con relevantes figuras de la intelectualidad europea de vanguardia.
Cubista y surrealista
En 1938, el pintor español Pablo Picasso vinculó a Wifredo Lam con Pierre Loeb, quien se convertiría a la postre en el primer representante del artista cubano.
A través de Picasso Wifredo Lam se puso en contacto también con André Bretón y con el círculo de artistas y escritores de la corriente conocida como Surrealismo, que se reunía en la ciudad francesa de Marsella.
De ese modo, la obra pictórica de Wifredo Lam, realizada en el contexto de la escuela de París, estaría profundamente marcada con la huella del Surrealismo y del Cubismo.
Especialmente Picasso y André Bretón marcaron al mundialmente reconocido pintor cubano. En 1939 Wifredo Lam expuso su obra junto a la de Pablo Picasso, en la ciudad de Nueva York.
Maravillado por la belleza del Caribe
Luego de dieciocho años de ausencia, en agosto de 1941, el pintor cubano Wifredo Lam regresó a La Habana.
Maravillado por la belleza exuberante del Caribe, por la intensidad de la luz tropical, y enriquecida su imaginación por la santería y otras religiones sincréticas caribeñas, Wifredo Lam adaptaría el Cubismo y el Surrealismo al mundo mágico americano.
A partir de entonces nutrió de significados nuevos temas clásicos de la pintura occidental y su obra alcanzó reconocimiento en Cuba y en todo el mundo.
En pocos meses pintó La jungla, La mañana verde y La silla, obras cimeras de la pintura caribeña. Wifredo Lam vivió en varios países de Europa, América y el Caribe hasta que se estableció definitivamente en París.
| Artículos relacionados |
|---|
|



