Alegrías de Tahures Imprimir E-mail
Escrito por Nestor Núñez   
Lunes, 12 de Julio de 2010 06:43

La más reciente conferencia del grupo de naciones más poderosas del orbe, el titulado G-20, no pudo ser más sectaria.

Al final, los representantes de las naciones industrializadas de Occidente llegaron al consenso de no establecer medidas restrictivas  de ningún tipo a la gran banca capitalista, una de las principales culpables de la crisis económica que estalló hace dos años en los Estados Unidos y hoy afecta a la mayoría del orbe.

Desde luego, el jolgorio resultó mayúsculo entre los magnates financieros, que en medio de la debacle de endeudamiento europeo y la recesión norteamericana, escuchaban con demasiada y molesta frecuencia solicitudes de control sobre los manejos de los bancos y las bolsas.

La otra cara

Y mientras el G-20 daba su veredicto, el clima europeo no ha cesado de complicarse. Ya no es que Grecia, España, Portugal o Italia acumulen un déficit muy por encima del equivalente al tres por ciento del Producto Interno Bruto exigido como tope máximo por la Unión Europea a sus integrantes.

El asunto es que saltar esa barrera es ya casi un deporte regional.

De hecho Alemania lo hizo el pasado año y lo repite en este dos mil diez porque, precisamente, sus préstamos multimillonarios a los accionistas y banqueros en apuros soliviantaron las arcas públicas con erogaciones más allá de lo debido, mientras Francia se une también a que en la Unión Europea caen la noria de la depresión por su mano suelta y sus débitos superiores a los establecidos.

Del otro lado del mar

En los Estados Unidos el clima económico no es mejor. Recientes cálculos precisan que el desempleo en la primera potencia global sigue por encima de nueve coma cinco por ciento, con oscilaciones que lo acercan al diez por ciento de la fuerza de trabajo activa.

Ello implica menores posibilidades de consumo general, y se traduce en menos demanda de energía y productos manufacturados.

De hecho, las industrias norteamericanas descendieron a topes alarmantes sus volúmenes de entrega en el primer trimestre de 2010, al igual que descendieron fuertemente las compras de casas o el movimiento de vehículos, incluso en medio del período vacacional, en el cual históricamente el consumo de gasolina toca record. Pero no importa, los grandes bancos seguirán haciendo lo que les venga en ganas.

 


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