La justicia, a veces tarda, pero llega Imprimir E-mail
Escrito por Rogelio del río   
Lunes, 12 de Julio de 2010 06:24

Una de las noticias más difundidas esta semana por los medios de Latinoamérica fue la detención del terrorista de origen salvadoreño Francisco Antonio Chávez Abarca, el jueves último, en el aeropuerto de Caracas, Venezuela, así como su deportación a Cuba, que había demandado su captura a través de la INTERPOL.

Este profesional del crimen viajó al país sudamericano bajo identidad falsa, con el propósito –como admitió- de realizar actividades terroristas antes de las elecciones legislativas de septiembre próximo.

Esperar otra cosa del siniestro personaje es como pedirle peras al olmo.

En su vasto expediente sangriento, Chávez Abarca aparece como uno de los autores de la cadena de atentados con explosivos ocurridos en hoteles de La Habana en 1997, que costó la vida a un turista italiano.

Amistades peligrosas

En los interrogatorios en Caracas, el terrorista Francisco Antonio Chávez Abarca confesó que trabajaba para el asesino confeso Luis Posada Carriles. Afirmó que aunque no lo veía desde 1997, recibía órdenes suyas a través de un miembro de la Fundación Nacional Cubano-Americana.

Así estará “Don Posada”, quien es prófugo precisamente de la justicia venezolana y es investigado en Nueva Jersey, en medio de una farsa, por su vinculación con los atentados en La Habana.

Existen evidencias de que este Ex miembro de la CIA, que anda libremente en Estados Unidos, envió dinero para financiar aquellos actos terroristas, y el mismo Posada dijo estar detrás de los atentados.

Ahora le toca confesar a Chávez Abarca, pero ante un tribunal cubano. Como dice el refrán: la justicia, a veces tarda, pero llega.

 

 


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