...Pero el bloqueo sigue intacto Imprimir E-mail
Escrito por Raúl Menchaca   
Lunes, 05 de Julio de 2010 11:56

Un Comité de la Cámara de Representantes del Congreso de Estados Unidos acaba de aprobar un proyecto de ley que facilitaría las ventas agrícolas a Cuba y permitiría, al fin, los viajes de los estadounidenses a La Habana.

Aunque sin dudas este es un paso en la dirección correcta, el resultado de la votación en el Comité de Agricultura es apenas el inicio de un larguísimo y complicado camino que, de transitarse con éxito, no cambiaría la esencia genocida del bloqueo que Washington mantiene contra la isla desde hace casi medio siglo.

No se puede perder de vista que hoy Cuba no puede exportar productos a Estados Unidos, lo que hace a este un comercio unilateral, y tampoco La Habana puede obtener créditos de instituciones financieras norteamericanas, una medida que sólo se aplica contra la isla.

Respaldo bipartidista

La discusión en el Comité de Agricultura responde sobre todo a la necesidad que tienen los agricultores norteamericanos de hallar nuevos mercados.

Hay que apuntar que muchos congresistas y hasta gobernadores que han visitado a nuestro país para establecer acuerdos de venta, han comprendido la irracionalidad de la agresiva política de Washington, que no tiene sustento legal, político o ético.

Tal vez por eso, el proyecto de ley fue respaldado de manera bipartidista por unos 60 congresistas que además recibieron el apoyo de la Cámara de Comercio, el Buró de Agricultura, la Conferencia de Obispos Católicos y varias organizaciones de derechos humanos.

Ahora, la eventual legislación pasa de manera directa al pleno de la Cámara, cuya presidenta, Nancy Pelosi, será quien decida cuando se vote.

Espinoso camino

En el caso de que finalmente el proyecto de ley sobre Cuba sea aprobado por la Cámara, entonces tendrá que ir al plenario del Senado, donde la pelea será mucho más ardua con la segura oposición de los senadores electos por La Florida.

El senador Bob Menéndez ya ha anunciado que va a evitar que el proyecto se someta a votación, aplicando el llamado filibusterismo, que consiste en tomar la palabra y comenzar a leer cualquier cosa de manera interminable.

Visto con un sentido práctico, parece poco probable que ese proyecto se convierta en ley, aunque expresa el creciente interés de un sector de la sociedad estadounidense por variar la actual política hacia Cuba, enredada en el tupido entramado de legislaciones, como la Torricelli o la Helms-Burton, que conforman el bloqueo.

El proyecto es válido y osado…pero el bloqueo sigue intacto.

 

 


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