Proteger los bosques: tarea de todos
Cada día crece en el mundo el ritmo de desaparición de los bosques.
Hoy, cuando la forestación es una fuente interesante de energía y un arma insustituible en la lucha contra el cambio climático, se impone la protección de los árboles, los cuales contribuyen al desarrollo y restauración de los suelos, al mejoramiento y conservación de las fuentes de agua y elevan el nivel de vida de la población.
Es por eso, que en medio de circunstancias que afectan el cambio climático como la tala de árboles y la extensiva siembra de eucaliptos, se exige más que nunca salvaguardar los llamados “pulmones del planeta”, con el fin de evitar irremediables daños ecológicos al mundo, y principalmente, a los países subdesarrollados.
Para que no mueran los árboles.
Desde que en 1980, comenzó a funcionar en Cuba el Plan Manatí, un sistema de reforestación en el cual participa todo el pueblo junto a los Organismos del Estado, cada año se incrementa la cubierta boscosa del país.
En la actualidad, llegar al 29.3 por ciento del índice de boscosidad para el 2015, constituye una premisa del Sistema Forestal Cubano.
Para ello, se prioriza la reforestación de cuencas hidrográficas, áreas urbanas, bosques energéticos y autopistas; así como de las cortinas rompevientos y las sombras para el ganado.
Además, se trabaja para fomentar el manejo de la regeneración natural y la reconstrucción de los bosques, con el fin de contribuir al desarrollo forestal de la Isla.
Fieles padres de los bosques
El sol y el intenso calor no impiden que hombres y mujeres que laboran en el Vivero Forestal de Boyeros, en la Ciudad de La Habana, se esfuercen por producir la mayor cantidad de posturas de árboles frutales y forestales.
Ariel Avilés, jefe de esa finca, señaló que los 18 obreros que laboran en el establecimiento protegen los canteros, que cuentan con variadas especies de maderas preciosas, frutas y plantas ornamentales.
Ejemplo de consagración es Mireya Blanco, trabajadora desde hace 10 años del capitalino Vivero Forestal de Boyeros, quien exhortó a las nuevas generaciones a incorporarse a esta actividad.
Uno de los que dio el paso al frente fue el joven Damián Espinosa, quien con sencillez y cubanía subrayó: aunque el sol es intenso, hay sombrero para seguir hacia adelante.
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