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Un antiguo reto a la ciencia

Las vacunas han probado ser una herramienta efectiva en la prevención de enfermedades infecciosas. El empleo de procedimientos para obtener estados de protección específica frente a las infecciones en humanos se remonta al año mil Ante Nuestra Era en China. Un colectivo de autores del Instituto Carlos Juan Finlay, señala que los antiguos reportes describen cómo el material obtenido de lesiones de enfermos afectados por la viruela, fue utilizado para inocular a individuos sanos, confiriendo un estado de resistencia hacia la enfermedad.

Aún existen microorganismos que causan enfermedades y contra estos no se han descubierto vacunas, como el Virus de Inmunodeficiencia Humana. Por otra parte, enfermedades que se creían vencidas –como la tuberculosis- han re-emergido y su control ha vuelto a ser un reto para la ciencia.

La informática en el diseño de vacunas

Métodos tradicionales para la obtención de vacunas han mostrado ser infectivas. Sus limitaciones están determinadas fundamentalmente por la necesidad de consumir periodos de hasta diez años en ensayos de prueba y error. Con la aplicación de las técnicas informáticas a la biología, se ofrecen nuevas y excitantes oportunidades para la investigación en la vacunología. La bioinformática responde al aumento de los volúmenes de datos biológicos y la facilidad de compartir esta información por internet. Es definida como una disciplina científica que abarca todos los aspectos acerca de la adquisición, procesamiento, almacenamiento, distribución, análisis e interpretación de información biológica con herramientas técnicas de las matemáticas, las ciencias computacionales y la biología.

Una ciencia combinada

Con el auxilio de la bioinformática los investigadores desde su computadora pueden modificar el proceso de descubrimiento de vacunas. Una línea muy particular y en auge dentro de las estrategias vacunales, es utilizar varias estructuras identificadas como protectores por la bioinformática, y colocarlas una a continuación de otra, como cuentas en un collar. Ese diseño optimiza las posibilidades. En Cuba se trabaja en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología en el diseño de candidatos vacunales contra el VIH. En el Instituto Carlos Juan Finlay, investigadores que laboran en el desarrollo de vacunas contra la tuberculosis utilizan una metodología similar. La bioinformática brinda ventajas, pero solo si se utiliza combinada con otros métodos de obtención y evaluación de vacunas.

 




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