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El bandidismo: inútil embestida contra la Revolución

La Habana.- Un museo es también un aula. Allí se enseña y se aprende. Por eso, visitar en Trinidad el Museo Nacional de Lucha contra Bandidos es como si recibiéramos una lección, porque conocemos más de cerca aquella etapa tan difícil del  proceso revolucionario, en el cual el pueblo supo crecerse para vencer.

Fomentar y financiar la actividad de bandas terroristas en el país fue uno de los empeños de la reacción interna y el gobierno estadounidense tras el triunfo de la Revolución Cubana, con el propósito de desestabilizarla y destruirla.

Aniquilar esos grupos de criminales fue una verdadera proeza de nuestros milicianos, combatientes del Ejército Rebelde y miembros de los órganos de la Seguridad del Estado, prestos a defender las conquistas del pueblo al más alto precio.

Museo de lucha contra bandidos

En junio de 1984 fue inaugurado el Museo Nacional de Lucha contra Bandidos, en el antiguo Convento de San Francisco de Asís, en Trinidad.

Recordemos el peso que tuvo esa legendaria ciudad en los planes contrarrevolucionarios y por encontrarse en la zona que fue escenario principal del enfrentamiento a las bandas reaccionarias.

Gráficos, croquis y mapas explican las diferentes etapas por las que pasó el fenómeno del bandidismo en el territorio nacional.

La primera de ellas –entre agosto del 59 y noviembre del 60- comprendió la incorporación de elementos desafectos a la Revolución y prófugos de la justicia a pandillas que cometían desmanes en Pinar del Río y las entonces provincias de Oriente y Las Villas.

La limpia del Escambray

Las fechorías de los bandidos refugiados en el macizo montañoso del Escambray, determinaron una masiva movilización de milicianos y soldados para exterminarlos. Una segunda etapa comenzó en diciembre de 1960, cuando el Comandante en Jefe Fidel Castro ordenó acometer la gigantesca operación conocida como “la limpia del Escambray”.

En ella participaron setenta mil integrantes de las milicias, así como batallones del ejército y la policía. La ofensiva contra las bandas frustró los planes de Estados Unidos, que preveían su utilización como apoyo al desembarco mercenario proyectado inicialmente por la zona de Casilda, cerca de Trinidad.

La limpia del Escambray sirvió, además, de fogueo a los combatientes que en abril del 61 aplastarían la invasión en Playa de Girón.

Una página épica

Tras la derrota en Girón, Washington incrementó su ayuda a la reacción interna y estableció bandas en todo el país. Como respuesta, la Revolución movilizó milicias serranas y estructuró secciones especializadas con el esencial apoyo de los órganos de Seguridad del Estado.

En 1965 fue erradicado el bandidismo. Uniformes de milicianos, collares de semillas, emblemas y armas son algunos de los objetos que se exhiben en el Museo Nacional de Lucha contra Bandidos, en Trinidad.

También se muestran proclamas contrarrevolucionarias y parte del armamento suministrado por Estados Unidos.

Son símbolos. Unos, de la victoria revolucionaria. Otros, de la derrota aplastante. Dos mil contrarrevolucionarios fueron aniquilados o capturados durante aquella página épica de nuestro pueblo.




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