Conociendo sobre el dengue
La Habana, Cuba.- Esta es una enfermedad endémica de los países tropicales y subtropicales, es decir, que tiene un alto índice de prevalencia en esas zonas.
En Cuba el dengue no es endémico por la capacidad que ha tenido el país de controlar cada brote notificado desde su aparición aquí, hace unas cuatro décadas.
El sistema de salud cubano ha desplegado un gran esfuerzo en la lucha contra el agente transmisor, el mosquito Aedes aegypti. De forma permanente se insta a la población a cumplir con todas las medidas higiénico-sanitarias orientadas para evitar la mortal enfermedad.
Sí, porque el dengue mata cada año a muchas personas en el mundo. Para evitar el contagio, hay que combatir al mosquito. A continuación te hablaremos sobre el ciclo de transmisión y los síntomas de esta enfermedad.
Síntomas del dengue
La persona infectada puede presentar fiebre alta, con malestar general y mucho cansancio. También suele tener dolor de cabeza fuerte, sobre todo detrás de los ojos.
Esta enfermedad aguda viral, causada por uno de los cuatro virus del dengue provoca asimismo náuseas y vómitos, erupción cutánea y dolores musculares y en las articulaciones. Una persona resulta contagiada al ser picada por un Aedes aegypti infectado previamente por haber picado a un enfermo. Las manifestaciones hemorrágicas ocurren con mayor frecuencia cuando el paciente sufre un segundo contagio por un virus o serotipo de dengue distinto al que le provocó una infección anterior, es decir, cuando se contagia por segunda vez. Esta forma puede ser mortal, si no se toman medidas urgentes.
Ciclo de transmisión del dengue
El virus del dengue se mantiene mediante un ciclo de transmisión de hombre infectado al mosquito, y de este al hombre sano que se contagia. El Aedes aegypti queda infectado cuando se alimenta de un humano enfermo. Tras una incubación de diez a doce días, el virus del dengue atraviesa el intestino medio del mosquito y le infecta otros tejidos, incluyendo sus glándulas salivales. Es así como la hembra es portadora del virus, y lo transmite durante toda su vida, que dura unos treinta días. Ella necesita ingerir sangre para madurar sus huevos, y al picar a personas susceptibles, las contagia a través de su fluido salival. La viremia puede estar presente en la persona uno o dos días antes de que aparezca la fiebre, incluso la fiebre hemorrágica, y puede extenderse unos seis días después del comienzo de esta.
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