Esa primera vez del escolar
La Habana, Cuba.- Este lunes seis de septiembre marcó el comienzo de un nuevo periodo lectivo. Niños y jóvenes se estrenaron en las aulas en los diferentes niveles de enseñanza.
Fue un gran día para todos los escolares y también para la familia. Cada nuevo curso es portador de sueños y expectativas, particularmente para los que se inician en las aulas de preescolar.
La escuela, con sus actividades y deberes, constituye la primera gran responsabilidad en la vida infantil, pues sitúa al niño ante numerosos problemas de ajuste social. La manera en que se produzca la entrada al colegio, depende de su madurez emocional, adquirida previamente.
En esta etapa, el pequeño se enfrenta a un ambiente muy distinto al del hogar. Ello demanda un proceso de adaptación complejo y delicado, a fin de evitar el rechazo.
Un gran cambio en la vida infantil
La incorporación a la escuela es un hecho transcendental en la vida del niño. Le plantea exigencias y tareas que requieren de él grandes esfuerzos y que significan un cambio en su vida.
Un niño preparado de antemano por sus padres para ese gran momento, enfrentará esta nueva vida y podrá superar las dificultades que comúnmente surgen en los primeros días de clases.
Resulta esencial crearle una imagen positiva de la escuela, enalteciendo ante él la figura del maestro, despertando su entusiasmo por las actividades que compartirá con el grupo y el deseo de aprender.
Al aproximarse el inicio del primer curso al que asistirá, su reacción ha de ser de alegría, nunca de temor o rechazo, y eso se hará difícil si acostumbramos a utilizar la escuela como “coco” para intimidarlo, lo que ocurre con frecuencia.
Un hecho motivante
La posición de escolar es siempre motivante y atractiva, debido al significado que la sociedad y la familia le dan a esta diferente situación social que el alumno asume desde que comienza a estudiar.
El preescolar se inicia en el dominio de las figuras, los trazos, memoriza versos y canciones, u otras habilidades que también se desarrollan en ese nivel.
Si no está preparado, entrará en conflicto con las posibilidades de conducta que posee hasta ese momento y lo que el plantel le pide; así comenzará a manifestarse el rechazo.
Un comienzo feliz depende de haberle creado una actitud positiva hacia la escuela. De ahí que debe ser una meta ya vencida el que antes de iniciar las clases se sienta motivado por su colegio, pero sin presiones ni amenaza, para no allanarle el camino a la indisciplina y los trastornos de conducta.
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