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El siglo XVIII fue testigo del nacimiento de la prensa en Cuba. Entre 1764 y 1790 surgieron tres publicaciones, ajenas al pensamiento revolucionario.
En la primera mitad del siglo siguiente aparecen algunas ediciones periódicas, que por su contenido cubanÃsimo desagradaban a las autoridades españolas.
La primera expresión de la prensa insurrecta fue El Cubano Libre, fundado por Carlos Manuel de Céspedes al entrar en Bayamo, en octubre de 1868, y que dirigiera el poeta bayamés José JoaquÃn Palma. El Cubano Libre fue el órgano de la Revolución y publicaba las disposiciones del Gobierno, las noticias de la guerra y las proclamas insurgentes.
Tuvo que interrumpir su salida un tiempo, para resurgir luego en Camagüey, en 1869, hasta que su pequeña imprenta cayó en poder del enemigo.
Reaparece El Cubano Libre
El retorno al campo de batalla, para acometer la guerra organizada por José MartÃ, produjo la reaparición de la prensa mambisa, que volvÃa, como en la contienda de los diez años, a editarse en la manigua.
Resurgió entonces, el tres de agosto de 1895, hace ahora 115, El Cubano Libre, continuador del fundado por Carlos Manuel de Céspedes en Bayamo.
La iniciativa fue del general Antonio Maceo y la publicación aparecÃa con admirable regularidad bajo la dirección de Mariano Corona, cuya vida fue unida a la de ese órgano de prensa, que iba errante con los libertadores, y que se inició en MayarÃ.
El periódico reeditado por Maceo divulgó el ideario independentista sin matices regionalistas. Décadas después, durante la lucha en la Sierra Maestra, resucitarÃa El Cubano Libre, esta vez impulsado por el comandante Ernesto Guevara. |