En pelota eternos inconformes
Varios años lleva el béisbol juvenil cubano sin escalar a lo más alto del podio en citas universales, aun así se han logrado otras medallas, elemento que confirma la real calidad de esa categoría y que tal vez complazca a muchos.
Es cierto que en un deporte que cada día gana más en calidad es un privilegio encontrarse entre los protagonistas, pero si hablamos de pelota, ese sentimiento que nos supera, es casi un deber exigirnos siempre el primer lugar.
A escasas semanas del inicio del Mundial Juvenil en Canadá la preselección nacional ultima detalles para recuperar un título que se logró por la última en el ya lejano 2004.
Sin embargo, a pesar de todo el talento existente persisten barreras que conspiran contra mejores resultados.
Otra vez llueve sobre mojado
A pesar de las dificultades económicas que nos golpean, la pelota juvenil no debe ser relegada a un segundo plano. Es cierto que la Serie Nacional es prioritaria, más no debe descuidarse la cantera que es la que garantiza el relevo.
Uno de los golpes más duros que ha recibido el béisbol juvenil ha sido la reducción de su campeonato; esto ha implicado que no se perfeccionen o pulan detalles técnico-tácticos que incluso afectan a los atletas de la Serie Nacional.
En innumerables ocasiones los entendidos en el béisbol han alertado sobre la importancia de potenciar las categorías inferiores, pues en ellas está el relevo del mañana.
Entonces podríamos asegurar que esos desaciertos están, quizás, algunos de los factores que nos han alejado del trono.
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