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La fidelidad castigada

La Habana.- Saña es furia insensata y vesánica, crueldad oscurecida por el rencor, odio insano. Saña retorcida se cuece en la raíz de todo ensañamiento.

Porque ensañarse es deleitarse en el sufrimiento bestial causado innecesariamente contra el débil. El bloqueo de la Casa Blanca contra Cuba, por las privaciones y las angustias y las muertes que ocasiona, y por su irracional longevidad, es expresión del más fiero ensañamiento.

Ensañada es la prisión a que son sometidos cinco cubanos antiterroristas.

Demostración de peligrosa terquedad es la vigilancia adicional que ahora se impondrá a René González cuando concluya su condena. Es el castigo que merece la hombradía irreductible y la fidelidad con que los cinco humillan a sus carceleros.

Terrorismo de estado y estado del terrorismo 

Los oídos del presidente Obama son sordos al clamor por los cinco, como insensible estuvo su clemencia ante la ejecución del condenado Troy Davis, a pesar de que no existía convicción sobre su culpa.

La muerte de ese prisionero negro acusado de matar a un policía blanco, trasmite un mensaje a la sociedad estadounidense: quien atente contra el sistema, será condenado aunque no sea culpable.

¿Es que la Casa Blanca necesitó pruebas para atacar a Irak? ¿Las requirió para invadir a Afganistán? ¿Las demandó para manipular a la ONU, armar a la OTAN, y apertrechar, financiar y apoyar logísticamente una supuesta guerra civil en Libia? ¿Exigirá pruebas contra Irán y Siria? ¿Las ha precisado contra Cuba y sus cinco combatientes de vanguardia? Aterrando a todos, Washington pretende dominar el mundo.




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