163 años de la presencia china en Cuba
La Habana. - Cuba celebró esta semana con variadas festividades en la capital los 163 años del arribo de los primeros inmigrantes chinos.
Conferencias, exhibiciones de artes marciales y culinarias, desfiles de trajes tradicionales y ferias de artesanías estuvieron entre las actividades que pudieron ser apreciadas por los amantes de la milenaria cultura del llamado País del Centro.
La inmigración china, aunque no tan abundante como la española o la africana, dejó su huella permanente en la cocina y el idioma de la mayor de las Antilla, pero también contribuyó enormemente a las luchas de independencia y a la formación de la nacionalidad cubana.
Los primeros en contratar colonos chinos para sus posesiones americanas fueron los británicos, quienes construyeron grandes barracones en el puerto de Amoy para guardarla mercancía humana, mientras esperaba su turno para embarcar.
Enterada la Real Junta de Fomento de La Habana de las faenas británicas envió un representante a China en 1844, a fin de estudiar el nuevo material humano de explotación. Como el enviado rindió informes favorables de la laboriosidad y especialización china en las tareas agrícolas, la Real Junta
decidió contratar a los asiáticos bajo el eufemismo de colonos contratados.
La esclavitud china en Cuba
El 3 de junio de 1847 el bergantín español Oquendo desembarcó los primeros 200 culíes chinos procedentes del puerto de Amoy en el ultramarino poblado habanero de Regla. Antes del desembarco del Oquendo ya existían chinos en Cuba, pero como llegaron a través de Filipinas fueron conocidos en el país como Chinos-Manila.
Contrato de colono chinoEstos asiáticos llegaron contratados como colonos con un salario mensual de cuatro pesos y derecho a ropa, alimentación y alojamiento, pero en la práctica fueron tratados como los esclavos africanos por lo que los suicidios, las rebeliones y el cimarronaje fueron habituales entre los colonos-esclavos que recurrieron a esos métodos perdidas las esperanzas de redención.
Las denuncias de los abusos a que eran sometidos sus súbditos fueron tan graves que en 1873 el gobierno imperial chino envió investigadores a la isla y en 1874 fue prohibida la contratación de culíes para las labores agrícolas. No obstante, para ese momento existían en Cuba 132,435 culíes chinos.
Como muchos ya habían cumplido sus contratos eran libres y laboraban en la industria tabacalera, en oficios manuales o como comerciantes.
En 1867 se fundó la primera sociedad china, la Kit Yi Tong( La Unión), a la que siguieron otras con el fin de reunirse y ayudarse entre los paisanos del Celeste Imperio que se encontraban en el isla.
Combatientes por la independencia
Los chinos en la lucha por la independencia de Cuba
El comienzo de la Guerra de los Diez Años en 1868 sorprendió a los chinos quienes se sumaron por miles a las huestes libertadoras destacándose por su valentía y alcanzado rango de oficiales. Calixto García, Ignacio Agramonte, y otros afamados generales tuvieron batallones completos de soldados chinos.
Según el investigador Juan Jiménez Pastrana en su libro Los chinos en las luchas por la liberación cubana(1847-1930), el combate más largo de la guerra de los Diez Años, la Batalla de las Guásimas, involucró 3000 soldados españoles contra 1200 cubanos, de estos últimos realmente unos 500 eran
chinos, entre ellos el valiente capitán Juan Sánchez (Lam Fu Kim), un veterano de las guerras Tai Ping en su país de origen.
La presencia de los chinos en las tropas mambisas fue tan importante que el gobierno español llegó a imprimir pasquines llamando a la rendición en cantonés y en castellano.
Tras el fin de la guerra en 1878 muchos soldados chinos en la provincia de las Villas se negaron a deponer las armas y prefirieron irse a vivir como guerrilleros y continuar hostilizando a las tropas hispanas.
Durante la Guerra Chiquita y la del 95 también los chinos se destacaron grandemente por su valor, lealtad y capacidad combativa.
Según el artículo 63 de la Constitución de 1901, los extranjeros que habían servido más diez años con las armas en la mano a la naciente república tenían derecho a la presidencia de la misma, en ese caso se encontraban el general dominicano Máximo Gómez, el general polaco Carlos Roloff, pero también el teniente coronel chino José Bú y su compatriota el capitán José Tolón.
Hoy los cubanos guardan tributo a aquellos patriotas llegados desde la lejana Asia mientras una columna erigida en la intersección de las calles habaneras de L y 13 resalta la inscripción en español y chino: No hubo un chino cubano traidor, no hubo un chino cubano desertor.
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