El silencio de las voces sin derecho
La Habana.- En lo más alto de la urdimbre de acero, entre las vigas por donde va trepando el rascacielos su ímpetu de Babel, se juegan la vida los obreros que apuestan, contra el hambre, el equilibrio de la supervivencia.
En lo hondo del pozo mineral, excavando el olvido y la miseria, los rostros de los mineros borran su identidad bajo una máscara de polvo que a todos los iguala en una misma expresión de incertidumbre.En el desamparo del océano, frágil como la embarcación que los sostiene, huraños pescadores le arrebatan al agua el milagro de unos peces cada vez menos compartidos.
En el fragor imparable de fábricas y talleres, y en la mudez de rascacielos, minas y océanos, es silenciada la voz de quienes trabajan, hombres y mujeres de derecho acallado y enmudecida voz.
¿Por qué vamos a las plazas?
Si en el capitalismo el trabajo es a la vez herramienta opresora y los obreros pugnan por la dádiva de una producción enajenada, nosotros vamos a las plazas el Primero de Mayo para pedir mejoras que incrementen la productividad.
Queremos ser más creativos y económicos, más conscientes del proceso generador de riquezas que permitan, sin deformaciones ni paternalismo, el desarrollo espiritual y material de la sociedad.
Queremos trabajar sin bloqueos ni acosos, y dedicar nuestras energías y recursos al sueño que traemos desde los inicios y que todavía ansiamos.
Queremos juntarnos con todos los que creen en un mundo de paz, sin riesgo de perecer en la soberbia, donde la vida NO sea una promesa incumplida, sino una fiesta equitativa cada día.
| Artículos relacionados |
|---|
|



