Rostros de una epopeya Imprimir E-mail
Escrito por Luis López   
Domingo, 05 de Septiembre de 2010 08:21

La Habana, Cuba.- Hay nombres de mujeres que se funden en las de muchas, por ello vale más recordar y seguir su obra, su vida y ejemplo.

Madres y esposas de Los Cinco héroes, han padecido por doce años el dolor y la distancia, la sanción injusta contra el ser querido, los terribles castigos de la celda solitaria y fría contra sus seres amados.

Mirta es solo el nombre de quien  soportó sola en  la audiencia de Miami aquel desjuicio, para ella hace más de un siglo, en que la sentencia absurda por la inocencia de su Tony, o mejor dicho de sus cinco hijos, le dejó sin aliento ni voz.

Con 76 años, va incansable por el mundo proclamando la inocencia de su fruto y derramando amor. Y pregunto… ¿su nombre será Mirta o Mariana?

Por el camino ando

Hay mujeres que brillan por el coraje y la bravura.Lo llevan en sí mismas y queda sembrado en su fruto. De constante quehacer y verbo preciso en cualquier tribuna, Magaly, diputada del Parlamento,  es la tenaz luchadora que apoya sin límites el camino escogido por su hijo Fernando para  detener a la muerte.

Así también lo hace Irma, aquella joven del Movimiento 26 de Julio en Estados Unidos, la patriota que volvió a sus palmas y entre zafras y milicias dejó parte de su vida, para luego legar a René la oportunidad de defender la obra en que participó.

Temple de invencibles existe en Olga, quien en prisión de país ajeno y separada de sus hijas, nunca tuvo precio ni cedió al chantaje o vendió principios, y por eso el odio la deportó y le impide ver a su esposo.

Y pregunto: ¿ de quiénes hablamos,  de Marianas o de Anas?.

Estirpe de cubanas

Hay mujeres que en su sacrificio por la Patria dejan  sus  nombres, y se transforman en la fuerza que las une a los héroes en la travesía por la historia.

Elisabeth debió al igual que Olga criar a sus hijas sin la ayuda de la figura paterna, en prisión en Estados Unidos. Nadie con quien hablar sus angustias, consultar indecisiones y compartir momentos únicos. Sólo el valor para asaltar la vida y reconocer errores en silencio.

Rosa Aurora y Adriana, en estos doce años, solo fueron acompañadas de la dulce esperanza de una vuelta a tiempo para sembrar el retoño, con el latido del corazón apostado al regreso del gladiador.

Y entonces, ¿de quién hablamos?: de Mirtas, Adrianas o Marianas, de Elisabeth, Irmas o Anas.. Más que eso: ¡Hablamos de una estirpe, HABLAMOS DE CUBANAS!.

 


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