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Fue el catorce de febrero de mil novecientos cuarenta y cinco que Juan Emilio Friguls juró amor eterno al Periodismo.
Ese día se publicó su primer artículo en el diario Información, uno de los de mayor poder editorial en esa etapa, cuando selló su indisoluble pacto con las letras.
Así anduvo éste hombre inmenso de alma y saber por los derroteros del Periodismo; cosechando experiencias en diarios, emisoras radiales y canales de televisión.
Culto, distinguido, profundamente humano, solidario y zalamero, así era Juan Emilio Friguls, también amigo de los buenos modales, consejero atinado y patriota a toda prueba. Con su impecable guayabera blanca o su traje de dril nos daba lecciones a diario del buen gusto por el vestir y de una refinada educación.
El decano de la prensa cubana
De Juan Emilio Friguls pudiéramos estar hablando eternamente; su peculiar sentido del humor por ejemplo, le distinguió a lo largo de ochenta y ocho años y se convirtió en defensa perdurable ante la muerte.
Era el profe, como cariñosamente le llamábamos, un conversador incansable cultor de las Bellas Artes, de la buena lectura y protagonista de las anécdotas más increíbles, como cuando se convirtió en uno de los pocos periodistas, que fuera de Italia logró entrevistar a dos Papas: Pío doce, en mil novecientos cincuenta y Pablo sexto, en mil novecientos sesenta y ocho.
Sin dar mérito al tiempo, Friguls se fue convirtiendo en el Decano de la Prensa Cubana; así lo que corroboran distinciones como la Raúl Gómez García, por la Cultura Nacional, la Medalla Alejo Carpentier y la réplica del Machete de Máximo Gómez, entre tantos muchos lauros.
El tic tac concretó su obra
Para Juan Emilio Friguls Radio Reloj vino a concretar su pacto indisoluble con el Periodismo. El solía decir que esta emisora y él llevaban el mismo tiempo laborando; aquí aprendió el valor de la inmediatez y la magia de poder decir en pocas palabras lo esencial.
En la emisora de la hora y las noticias a Juan Emilio lo sorprendió la era digital, más no se amilanó, dejó atrás agendas telefónicas, máquina de escribir y cintas de teletipos para adentrarse en un mundo completamente nuevo.
Siempre aconsejaba a los más jóvenes que más allá de las facilidades de internet el buen periodismo debía ser presencial.
El profesional –decía- debe conocer las fuentes, hablar con ellas, lo demás es comunicado de prensa. A tres años de su partida le recordamos con alegría, él decía que “la muerte no es verdad cuando se ha vivido tan intensamente al servicio de todos”. Yusmaly Hernández |
Comentarios
Compartió conmigo largos años de quehacer periodístico como reportero de Radio Reloj
En todo ese tiempo demostro ser un profesional ejemplar y un amigo a toda prueba.
Por esa razón, saludo esta información que lo recuerda.