Diálogos, en el Festival Nacional de Teatro de Camagüey
Desde su convocatoria, al XIII Festival de Teatro de Camagüey, que concluye este sábado 5 de junio, se le anunció como una cita con un objetivo claro: permitir la confrontación entre los grupos más reveladores de la escena cubana actual.
En especial, para los colectivos a cuyo desempeño artístico el evento dedicaría sus jornadas teóricas, iría a ser única la oportunidad de mirarse a sí mismos desde la óptica de estudiosos, más y menos jóvenes. Sus presentaciones, dentro o fuera de concurso, permitirían a la crítica, a sus colegas y al público cotejar, en caliente, su espectáculo con los demás.
Establecer un diálogo desde las tablas y desde la teoría, que redundara en beneficio del quehacer individual de cada agrupación y por tanto del teatro cubano todo, es el propósito, que ya cumple, el XIII Festival de Teatro de Camagüey.
Específicamente en el evento teórico, Hitos en el mapa del teatro cubano actual, dedicado a grupos modélicos en la escena cubana de hoy, la dramaturga Esther Suárez Durán se refirió al trabajo de Pequeño Teatro de La Habana.
Destacó la exigencia de su director, José Milián, en cada ensayo y función, así como su repertorio mantenido a contrapelo del ir y venir de actores, su tratamiento de códigos Brechtianos, del vernáculo, del teatro del absurdo y de la crueldad, y del género musical. “Pequeño Teatro de La Habana puede palparse porque está en escena”, concluyó Esther Súarez Durán, tras resaltar que el grupo pone un espectáculo, y, a la vez, prepara otro.
Sobre la manera en que Teatro Caribeño, de Eugenio Hernández Espinosa, ha tratado temas sociales habló la teatróloga Yana Elsa Brugal, quien se refirió al estilo con el que el grupo aborda la racialidad y el marginalismo, el matrimonio como carrera, el exceso de pragmatismo y otros rasgos que indican decadencia social. “En el grupo”, dijo, “son permanentes los talleres de folklor, danza y expresión corporal, para influir en la preparación del actor”.
A partir de una definición del concepto de identidad, que la colocó como algo en evolución, el estudioso José Alegría habló en Camagüey sobre la poética del grupo Teatro Buendía. Para apoyar su tesis, se refirió al fenómeno de la transculturación, definida por Fernando Ortiz, al Realismo mágico, a la Curiosidad barroca que mencionara Lezama Lima y a cómo en Cuba se asimilaron, juntos, postulados de Konstantin Stanislavski, Jerzy Grotowski y Bertolt Brecht.
Alegría concluyó que la poética del grupo tiene que ver con toda la modernidad que se arrastra en Cuba. “La experiencia de su directora, Flora Lawten, la dramaturgia de Raquel Carrió, más lo que recoge de sus alumnos”, dijo, “marcan su teatro moderno, universal y cubano, en el sentido humano más profundo”.
Para exponer las maneras en que Teatro El Público aborda categorías como identidad y parodia, el estudioso William Ruiz habló de la manera en que su director, Carlos Díaz, se apoya en la individualidad de cada ser para tratar la verdad del acontecimiento, del modo, siempre variable, en que trabaja una puesta en escena, así como al llamado nomadismo genérico que utiliza: o sea, el uso de una imagen de identidad que va variando. “Díaz y su equipo”, dijo, “revitalizan los textos clásicos, para llevarlos a las tablas en un lenguaje que guarde relación con el estado nacional, con la cultura cubana”.
El dramaturgo Norge Espinosa, asesor del grupo, destacó la estructura de las piezas que obligan al espectador a ser cómplice de ellas, y regaló al auditorio tres claves para leer sus obras: Una fiesta popular o espectáculo de diversión y los filmes “Lo que el viento se llevó” y “Un tranvía llamado deseo”.
| Artículos relacionados |
|---|
|



