Inicio Revista Semanal Cultura Universal

Periodismo: servicio necesario

La Habana.- Así como cualquier periódico o revista se diferencia de otros por su soporte material, dimensiones, formato, diseño o línea editorial, un noticiero radial o televisivo se distingue por las voces que lo identifican, tono, ritmo, lenguaje o asuntos. Pero tanto la prensa que llamamos escrita como la radiofónica o televisual no pueden perder de vista su objetivo ni su objetividad.

Todo periodista debiera memorizar estos versos de Quevedo: “No he de callar por más que con el dedo, ya tocando la boca, ya la frente, silencio avises o amenaces miedo”.

Pero también tendrá en cuenta si el criterio o información que divulga se ajusta a la verdad, si están correctamente fundamentados, si su objetividad no la desfigura un objetivo distorsionado, y sobre todo, si es útil y necesario.

De libertades y otras distinciones

Un sujeto que se pretende sabichoso suele afirmar que no lee los periódicos cubanos ni oye ni ve los noticieros de radio y televisión de Cuba porque todos dicen lo mismo. Ignora que la realidad noticiosa no puede ser cambiada a gusto: es la misma para todos.

Lo que no puede ser idéntico es el modo de trasmitir la información, pues cada medio –ya escrito, oral o televisual- tiene su modo propio de divulgación.

Dicho sujeto ignora además –o pretende desconocer- que la línea editorial o política informativa decide la temática y enfoques de cada medio informativo, sea el Wall Street Journal, el Miami Herald o EL Guerrillero de Pinar del Río.

Donde descuella la personalidad del periodista es en el modo de reproducir la realidad que enfoca.

Ni demiurgo ni profeta

Como cualquier operario, el periodista más diestro es el que maneja mejor sus instrumentos; no como amanuense restringido a copiar lo que le dictan, sino como analista que explica y hace comprensible lo que informa.

Siendo un trabajador del pensamiento que sólo puede materializarse con palabras, su herramienta es, en primer lugar, el idioma que transforma en lenguaje.

Con estudio sistemático, habituales lecturas y ejercicios de reproducción y creación va adquiriendo las habilidades que demanda el oficio.

Pero, además, debe vivir atento a su medio y a su mundo, aguzar el oído y agudizar la observación de la realidad para prever y anticipar y proponer soluciones, no como demiurgo ni profeta, sino como alguien que ve mejor y va delante entre la gente de a pie.




Artículos relacionados


Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar