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Un empleado por la alfombra roja

Ramon-Meza- Mi tío el empleado Ramon-Meza- Mi tío el empleadoLa Habana.- Un español llega a La Habana buscando empleo. Trae consigo una carta de recomendación, y la voluntad de abrirse paso a como dé lugar.

Esa voluntad no excluye la trampa, ni la mala fe. De hecho, pasará de jornalero a conde sin dolores de conciencia.

Tal sería, en torpe versión, el argumento de la que sigue siendo una de las más sorprendentes novelas escritas por acá, y que ahora reedita Letras Cubanas: Mi tío el empleado. Su autor, Ramón Meza, nació el veintiocho de enero de 1861, y se colocaría, junto a Cirilo Villaverde, en la cumbre de la novelística decimonónica de Cuba.

Cuando, en 1887,  dio a conocer el mejor de sus libros, era ya un autor de dos novelas menores. Doctor en filosofía y letras, murió en La Habana en 1911.

Erizo sobre un mantel de seda

De esa forma califica el poeta José Lezama Lima la novela Mi tío el empleado, de Ramón Meza, vuelta a editar ahora por Letras Cubanas.

En un ensayo de 1961, Lezama secunda a José Martí en el halago de Meza, que nos dejó un libro brillante y plural, cuyos valores sobrepasan cualquier estereotipo sobre la identidad y la circunstancia histórica.

Novela de costumbres, drama escurridizo, sátira política y social, Mi tío el empleado se las arregla para conformar su moraleja como de paso, de modo que nunca se pierda la perspectiva estética que ha de autentificarla.

Publicada en 1887, esta obra de Ramón Meza sufrió un eclipse editorial del que emergería mas de medio siglo después.

Otra edición, otro homenaje

Un bello espejismo nos sugiere que Mi tío el empleado, de Ramón Meza, bien pudo haber sido escrito cincuenta años después.

No quiere decir que la literatura del presente sea siempre superior a la del pasado, sino que hay obras tan bien concebidas, que se colman de significados muy a tono con los tiempos ulteriores.

El español que en la novela de Meza llega a La Habana, como se dice, con una mano alante y la otra atrás, tipifica tan bien la situación de finales de la colonia, que se desborda sobre aquella circunstancia, para caracterizar, desde una complejidad que se le agradece, al cínico de todas las épocas.

En nueva edición por la editorial Letras Cubanas, Mi tío el empleado se acompaña ahora de certeras anotaciones a cargo de la investigadora Cira Romero.




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