Un encuentro cercano con Alicia Alonso
La Habana, Cuba.- Dijo que fue en Italia donde bailó por última vez, y que fue, precisamente, una coreografía propia, breve, en la que interpretaba a una mariposa.
Ni siquiera sus allegados supieron con anterioridad que iba a ser la última vez que bailaría, pues no gusta de despedidas dramáticas, aseguró.
Sin embargo, ¡que nadie lo dude!, Alicia Alonso volvió a bailar este veinte de octubre, con sus brazos y sus manos, su torso y su rostro, cuando en un encuentro organizado por la Asociación Hermanos Saíz se refería a las particularidades de la Escuela Cubana de Ballet.
Dijo que puede visualizar todos los Ballet, sentir su música y cada uno de sus movimientos, incluso, interpretados por diferentes bailarines. Alicia Alonso, melodía en sí misma, estuvo cálida, cercana, segura y magistral, en el Día de la Cultura Cubana.
Testimonios en voz propia
En una sala del Pabellón Cuba, cuyas dimensiones también propiciaron la calidez del encuentro, Alicia Alonso habló sobre su familia, su feliz infancia y su juego preferido. Bailar al compás de la música que llevaba dentro, con unos improvisados cabellos largos, era lo que más deleite le causaba.
Era el Día de la Cultura Cubana, y la Asociación Hermanos Saíz tenía el privilegio de cerrar las celebraciones por la fecha con testimonios de Alicia Alonso, como el de su primera clase de Ballet de la cual salió con la certeza de que allí estaba su camino.
Casada ya con Fernando Alonso contó que seguiría su carrera en los Estados Unidos, donde gracias a su rigor pronto llegó a ser solista del American Ballet Theatre.
“No dejaba de practicar ni en los trenes, me sabía todos los personajes y corregía a mis amigas, porque siempre tuve algo de maestra”, dijo.
Base de la escuela cubana de ballet
Orgullosa de ser el cimiento de la Escuela Cubana de Ballet, y parte de un trabajo de muchos que fructificó gracias a la Revolución cubana, se mostró Alicia Alonso este veinte de octubre, en un encuentro organizado por la Asociación Hermanos Saíz.
A los jóvenes todos recomendó lo mismo que a los bailarines: trabajar mucho, no conformarse con lo que tienen, exigirse cada día más, porque es así como el individuo se hace fuerte. “Cuando yo tenía juventud, para mi no había puertas cerradas. Tocaba primero y empujaba después”, aseguró.
La Prima Ballerina Assoluta, quien se define como una luchadora igual que su Isla, y cuyos deseos de bailar no cesan, enseña ahora todo lo que ha aprendido. “Estoy entregando todo lo que se”, dijo, “y me siento muy bien, porque vivo cada vez que entrego”.
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