Asedio al acero
La Habana, Cuba.- Resulta inconcebible e indignante saber que algo tan elemental como la importación de piezas de repuesto se convierte en una agobiante odisea por la brutal política imperialista de aislamiento económico hacia a Cuba.
Bastaría una ojeada a la Resolución “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”, para conocer que ese acto genocida impide a la empresa Antillana de Acero la compra de esos aseguramientos al fabricante –el Grupo Emerson- en el mercado norteamericano.
La arbitraria medida significa un permanente riesgo de paralización de la máquina de colada continua de esa planta capitalina lo cual repercutiría negativamente en la producción de palanquillas para obtener perfiles laminados que demandan los programas de edificación de viviendas y obras sociales.
Un largo y tortuoso camino
El ingeniero José Alonso Guerra, director de tecnología y calidad en la empresa Antillana de Acero, explicó que la máquina de colada continua es uno de los equipos que más importaciones demanda.
Sus motores acumulan más de dos décadas de explotación, necesitan repuestos y aseguramientos que permitan garantizar los niveles productivos a los cuales aspiramos, refirió.
Por ello es preciso traerlos de mercados europeos con el inconveniente de la tardanza en el arribo a Cuba, pues desde el embarque de la mercancía hasta su arribo a la Isla la travesía es de más de veinte días.
Según datos publicados en el sitio digital Informe Cuba contra Bloqueo, de poder tener acceso directo al fabricante o a proveedores, el costo de las piezas de repuestos sería de diez mil Euros, sin embargo se duplica debido a la utilización de intermediarios.
Un costo elevado
La mayor parte de las exportaciones que realiza Antillana de Acero son contratadas en dólares estadounidenses y al acudir a bancos intermediarios hay que efectuar cambios de moneda, lo cual representa una merma del uno por ciento del importe de las ventas externas.
En cuanto a las importaciones, si bien hay productos cercanos en nuestra área geográfica, el denominado Riesgo Cuba incide en la pérdida de suministradores.
Los buques contratados son muy viejos, con fletes muy altos, porque muchas entidades temen a las prohibiciones relacionadas con los barcos que arriban a puertos cubanos.
Cada año, el voto de una abrumadora cantidad de países en las Naciones Unidas expresa la condena al bloqueo imperialista contra Cuba, un acto de genocidio y guerra económica.
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