En la hora de la auténtica voz
microfonoLa Habana, Cuba. - Más que un intérprete de voz embellecida, más que un actor inquieto por su imagen, más que un expendedor de autógrafo y sonrisa, un locutor es alguien que trabaja por la cultura que todos representamos y enriquecemos.
La escuela y la familia tienen muchísimo que ver en la formación de este trabajador cuyo prestigio no depende de los muchos espacios de radio o de televisión en que seamos reconocibles, ni de la ganancia material que acumulemos desgastando el nombre.
La apariencia física y las cualidades de la voz transcurren como la popularidad, que es cáscara en el alpiste de la gloria del mundo: lo que pervive es la huella que deja cada uno en la multitud que nos escucha.
Cada uno de nosotros está convocado a sembrar una marca perdurable en la cultura, que es plantar una huella en la conducta del pueblo. Es a ese al que honramos en esta jornada, en este Día del Locutor Cubano.
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