La deuda campesina con Cuba
La Habana, Cuba. - Unos 200 mil campesinos fueron beneficiados con la Primera Ley de Reforma Agraria, que el 17 de mayo de 1959 acabó con el latifundio en Cuba. Ese día, en el humilde bohío de La Plata donde Faustino Pérez cumplía de manera ejemplar las órdenes del Comandante en Jefe, se reunía el Consejo de Ministros del recién nacido gobierno revolucionario.
Alrededor de una rústica mesa y ante la mirada curiosa de varios campesinos, se firmó a Primera Ley de Reforma Agraria. También se aprobaron varios decretos, entre ellos uno que estableció la creación del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), el instrumento capaz de llevar a cabo la tremenda tarea de dar la tierra a quienes la trabajaban.
Se designó como presidente de ese nuevo organismo a Fidel y como director ejecutivo, a Antonio Núñez Jiménez.
Cumplir con la Revolución
“Los campesinos siempre estaremos en deuda con la Revolución, porque se cumplió y sobrecumplió con creces lo que Fidel prometió en el programa del Moncada”, aseveró años atrás Orlando Lugo. Y no le faltó razón al presidente de la ANAP, sobre todo si se conocen los esfuerzos que tiene que realizar el país para adquirir los alimentos que llegan a todos puntualmente cada mes. Por eso, los recién aprobados documentos del VI Congreso contienen 37 Lineamientos de la Política Económica y Social referidos al tema agroindustrial. Y el primero de ellos pide que ese sector ayude con su aporte productivo a que Cuba deje de ser un importador neto de alimentos.
Ese es el camino que tienen que recorrer los campesinos para cumplir con la Revolución que les entregó aquella Ley, y que hoy demanda del trabajo en el campo eficiencia y productividad.
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