medicos-cubanos-venezuelaPinar del Río, Cuba. - María Fermeño, segunda secretaria de la embajada de la República Bolivariana de Venezuela en Cuba, expresó este sábado satisfacción por la formación en Pinar del Río de médicos para su país.
La diplomática encargada del sector estudiantil en esa sede declaró a Radio Reloj que esos jóvenes proceden del proyecto diseñado para la Escuela Latinoamericana de Medicina y el acontecimiento se vincula al bicentenario de la gesta emancipadora en la tierra de El Libertador.
Omnibus en La HabanaLa Habana, Cuba. - Despierta a ese pasajero que parece estar dormido y no se sabe si el sueño es auténtico o fingido. Pero viaja en el asiento marcado por ese símbolo de mujer embarazada y para madres con niños, y para ancianas y ancianos, y enfermos y desvalidos.
Despierta a ese pasajero, despiértame a ese individuo que solidario ha viajado tal vez a remotos sitios para ofrecer sus esfuerzos a extraños desconocidos.
Dile que ahora en el ómnibus viajan de pie, en el pasillo, compatriotas incapaces de guardar el equilibrio, y aunque no sea el asiento marcado con logotipo, solidaridad es darles, a los débiles, auxilio en cualquier lugar del mundo, como hermanos, como amigos. ¡Despiértale la conciencia, que el honor se le ha dormido!
EscaladorLa Habana, Cuba. - Si te proponen el cargo porque hay que ocupar el puesto (y no por tus aptitudes, tu experiencia y tu talento), si no te sientes capaz, aunque tengas el deseo debes rechazar la oferta por autoestima y respeto.
Si lo aceptas, que no sea por cosechar privilegios, por aumentar tu salario o por sacarle provecho: la avaricia rompe el saco, y cuando el saco está lleno se vacía nuevamente, pues la avaricia es un hueco.
Dinero y más dineroLa Habana, Cuba. - ¡Qué tiempo aquel de mis padres y de mis pobres abuelos! Magos tenían que ser para dividir el sueldo entre la tripa y los trapos, entre la tropa y el trecho; sin trampas y sin patrañas ni trucos de trapalero: eran pobres pero honrados, trabajadores y honestos.
Mi padre, que madrugaba sin ayuda de los Cielos, y casi hasta medianoche se afanaba con denuedo, jamás tuvo vacaciones ni le crecía el dinero.
Hoy se escucha al que reclama que lo pongan en un puesto donde se trabaje poco, sin fatiga y sin esfuerzo; eso sí: con mucha “búsqueda” por la izquierda y por adentro, por atrás y por abajo, por la curva y por el recto... El vivo vive del robo; y el decente, de los muertos: del ejemplo de sus padres y el rastro de sus abuelos. ¿Qué cualquier tiempo pasado fue mejor? ¡Habrá que verlo!
Buenos modalesCortesía, ¿dónde estás? ¿En qué oscuro laberinto te devora el Minotauro del más grosero egoísmo? Ausente de todas partes, ya no te hallas en los sitios donde al público se ofrecen indispensables servicios, allí donde un gesto amable y un vocablo agradecido son como fórmulas mágicas que abren todos los caminos.
¿En dónde estás, Cortesía? ¿A qué parajes te has ido? Tampoco viajas en guagua, atravesando el pasillo con la sonrisa en los labios y la palabra “permiso”; ni les cedes el asiento a los ancianos y niños.
Hoy el trato entre varones es de violencias y gritos, y no creas que entre damas por ser hembras es distinto… Donde tú estés, Cortesía, quiero reunirme contigo.
La Habana, Cuba. - Se sabe de un muchachón que -aunque cerca de los treinta y aun con las carnes jóvenes- ya tiene el alma muy vieja, porque la vida lo arrastra donde empuje la marea y lo roen los parásitos del desdén y la indolencia.
Como pichón boquiabierto, un salvoconducto espera que a los países de JAUJA se lo lleve mar afuera.
Piensa que si aquí ha bailado la vida como una fiesta, viviendo de los inventos y soslayando las reglas, allá, donde el crimen cobra y siempre pasa la cuenta, donde todo está inventado, podrá vivir de una renta.
¡Ay, mísero narcisista en su lenta carrilera, en tanto la vida pasa lanzándolo a la cuneta! Vive aguardando la suerte de la virgen Cenicienta con los molleros inflados y vacía la mollera.
La Habana, Cuba. - Si en los establecimientos de moneda nacional el vuelto se ha vuelto embrollo porque devuelto no hay, en las tiendas de divisas no se divisa el final del problema del menudo, aunque es distinto el cantar.
Allí moneditas tienen para traer y llevar, incluso para llevarse sin rubor ni cortedad la que sustraen al cliente en el vuelto que le dan.
Algunos cajeros piensan (No son todos, es verdad) que por una monedita nadie les protestará. Porque ¿qué es un mediecito, si el medio en la actualidad ha reemplazado al centavo como menor unidad?...
“Ese medio es una multa que el cliente ha de abonar” –dice mi vecina Fela con su jerga popular. Pero multar significa en español castigar. ¿Y quién comete el delito que yo tengo que pagar?
La Habana, Cuba. - ¿Qué le pasó a Policarpio, aquel que era multi-oficio y restauraba ventanas, y cambiaba los bombillos, destrababa cerraduras, saneaba cortocircuitos, atajaba salideros, siempre eficiente y activo...? Diestro con las herramientas, iba ofreciendo su auxilio sin preguntar cuánto pagan ni pensar en beneficios: íntegro, integral, completo; más que servicial, amigo. Un día dejó el empleo y empezó a cambiar de oficios: de utilero a extra de cine, payaso, peón de circo, parqueador de bicicletas, permutero, merolico... Por clavar cuatro puntillas o por poner un tornillo hoy cobra parte de un ojo y el otro lo deja bizco. ¿Qué le pasó a Policarpio, el antiguo multioficio? ¿En qué parte lo ha picado el bicho del CUBICHISMO?...
|
|