El deporte cubano: un año de retos, y triunfos
Muchas fueron las dificultades que arrastró el deporte nacional en el año que expira. La crisis económica, el bloqueo estadounidense y otras barreras fueron adversarios a los que se logró derrotar logrando el segungo puesto en los Juegos Panamericanos de Guadalajara.
Meses antes del inicio de la justa, muchos eran cautelosos a la hora de vaticinar el número de medallas que obtendría la delegación cubana; sin embargo el coraje, el talento y la estirpe de campeones salio a relucir para volver a demostrar, que continuamos siendo la segunda potencia deportiva del Continente.
A pesar de haberse logrado los objetivos previstos la cita panamericana dejó un grupo de enseñanzas que deberán ser estudiadas cuidadosamente, para en el futuro mantener y ¿por qué no? superar las cotas actuales.
Por un futuro mejor
Haber concluido segundos en los Juegos Panamericanos de Guadalajara es, sin duda, motivo de satisfacción para el deporte cubano. Sin embargo, las mieles del triunfo no deben embriagarnos, aún tenemos barreras que derribar para darle a la actividad física el verdadero lugar que debe tener en la sociedad.
Hoy más nunca tenemos que priorizar el desarrollo en las categorías inferiores, cantera de campeones y simiente de hombres fuertes de cuerpo y alma. También debemos potenciar más la labor de los buscadores de talento, los cuales pasan desapercibidos dado el poco reconocimiento que reciben. Esos, entre otros obstáculos, debe superar el deporte cubano si pretende mantener las posiciones de privilegio que ha alcanzado en 53 años de Revolución. La tarea que se avecina no será fácil, pero existe inteligencia y voluntad para ser mejores.
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