Prensa de EE.UU silencia huelga de presos en California
prision1-300x224California, EE.UU. - El 1 de julio, 43 presos encerrados en el llamado SHU (Security Housing Unit) comenzaron una huelga de hambre en Pelican Bay, penitenciaría estatal de máxima seguridad cercana a la frontera con Oregón, y de inmediato la acción se multiplicó en 12 prisiones hasta sumar, para el 4 de julio, a más de seis mil 600 internos, pero el suceso no es atendido por la prensa de Estados Unidos.
Ni antes ni ahora hubo grandes titulares, o, al menos, la condena generalizada de los medios de prensa de un país que precia proclamarse como paladín de los derechos humanos y en función de ello se toma la facultad de levantar su dedo acusador contra otros.
El periódico californiano La Opinión, el diario alternativo Rebelión, Contrainjerencia , el sitio digital La Haine, Thecrimereport, The Huffington Post o el blog My FDL son algunos de los canales sistemáticos por donde ha corrido lo que ha sucedido durante las semanas anteriores en 13 de las 33 prisiones del Estado Dorado.
Causan estupor los motivos por los cuales más de 800 presos se mantienen hoy dispuestos a llegar hasta las últimas consecuencias. Un grito de dolor se lee en uno de los mensajes enviados: "queremos que nos traten como seres humanos, no somos animales".
Por eso piden que se eliminen los castigos colectivos, la interrogación obligatoria sobre afiliaciones pandilleras (el debriefing, en inglés), el confinamiento en solitario prolongado o el traslado a la población carcelaria general para presos mantenidos en aislamiento por periodos indefinidos de 10 a 40 años o más.
Pero claman también por el acceso a la luz del sol y a servicios de salud.
Un informe divulgado por expertos legales en 2006 advirtió que un encierro en solitario por largo tiempo, como los que se practican en las cárceles norteamericanas, puede inducir al "deterioro mental".
Y el SHU conduce a ello. También llamado "hueco", está considerado una prisión dentro de la prisión. Allí el espacio de la celda es mínimo, no existen ventanas, la luz está encendida permanentemente y se pierde la noción del tiempo.
Si a lo anterior se le añaden elementos de tormento como frío, calor, desnudez, ausencia de agua para el aseo o el ruido, se comprendería mejor en qué situación sobreviven los cautivos en esas unidades de seguridad.
Fuente primaria Contrainjerencia
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