La muerte como trofeo de guerra
La Habana, Cuba. - Cuatro mil fotografías y algunos videos son ahora el testimonio macabro de la enajenación de un grupo de militares norteamericanos en Afganistán.
Las imágenes, sangrientamente duras, forman parte del expediente contra unos soldados que terminaron convirtiendo en un deporte el asesinato de civiles afganos. Las pocas fotos que han trascendido al público evidencian la deshumanización del llamado Kill Team, o mejor en castellano monto y lirondo, el Equipo Asesino.
Sin un ápice de pudor, los militares de marras posan sonrientes ante los cadáveres de sus víctimas, algunas de ellas con armas, ya se sabe, que le colocaron los propios asesinos.
Siniestras fotos para adornar las paredes de la casa allá, en la lejana “América, la tierra de todas las oportunidades”, incluida la de matar al por mayor.
El mismo salvajismo
Hace 43 años, un grupo de militares yanquis encabezados por el Segundo teniente William Casey, arrasaron a sangre y fuego la aldea vietnamita de My Lai.
Aquel crimen, como las fotos ahora de los militares norteamericanos con cadáveres de civiles afganos, confirman que desde siempre para Estados Unidos la guerra ha sido un negocio sucio, en el que el crimen forma parte de la misión. Y que no nos vengan con el cuento de que solo son papas podridas, cuando del saco de las papas penden hilos de sangre.
Ante la sobrecogedora vista de esa barbarie que no cesa, sólo queda preguntarse ¿cómo hacen las intervenciones humanitarias y las resoluciones de Naciones Unidas para convertir la muerte en un trofeo de guerra?
Ver también: Libia: Lo que sigue son marines posando con libios muertos (Imágenes fuertes)
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