Pescando en las arenas Libias
La Habana, Cuba. - Los intereses petroleros de Occidente no se ocultan mucho para tratar de sacar provecho de la complicada situación en Libia.
Estados Unidos, no podía ser de otra manera, hasta ha despachado barcos de guerra hacia la región. En el terreno diplomático, poco demoró Naciones Unidas para decretar un embargo contra la nación árabe y casi pedir la salida de Muammar el Khadafi, un líder que nacionalizó la industria petrolera y cerró las bases militares que Estados Unidos y Gran Bretaña tenían en esa nación.
Aunque posee un elevado Índice de Desarrollo Humano, la Yamairia Libia es un estado desértico de apenas 6 millones de habitantes y dividido en múltiples tribus.
La rivalidad entre esas tribus parece haber sido un factor aprovechado con astucia por intereses exógenos para fomentar una revuelta que puede fracturar al país en beneficio de ya sabemos quien.
Divide y vencerás
No es primera vez que Occidente aprovecha las divisiones religiosas, étnicas o culturales de un país para destruirlo o al menos llevarlo a una posición más favorable a sus intereses.
Recordemos a Yugoslavia, hoy dividida entre serbios, croatas, kosovares, musulmanes, protestantes y católicos; o a Irak, casi repartido entre kurdos, sunitas y chiítas, o al más reciente caso de Sudán, serruchado entre cristianos y musulmanes.
Ese mismo guión lo tratarán de aplicar ahora en Libia, donde más allá de las revueltas o de los problemas internos, hay que oponerse a cualquier intento de intervención militar, como sin ambages pretende Estados Unidos.
Pescar en río revuelto es una vieja táctica imperial, por eso Occidente va a aprovechar los problemas de la Yamairia Libia, aunque tenga que lanzar el anzuelo en pleno desierto.
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