Esta marcha que iniciamos hace más de medio siglo
cuba-bandera-oficinaLa Habana, Cuba. - ¡Primero de enero! Luminosamente surge la mañana. Las sombras se han ido. Fulgura el lucero de la redimida bandera cubana..." Esos versos de entusiasta reverencia abren la Marcha Triunfal del Ejército Rebelde, la oda con que el Indio Naborí, fiel a la inmediatez que siempre caracterizó su obra, saludó la victoria de la insurrección sobre la tiranía en 1959.
La poesía -la más auténtica demostración de la intimidad de una nación- se hacía eco así del júbilo inicial de todo un pueblo que aquel Primero de Enero, conducido por los rebeldes triunfantes, emprendía el más arduo y heroico período de su historia.
Era el principio de una Revolución que no sólo transformaría la imagen del país y su destino, sino también a sus hombres y mujeres, a todo un pueblo que alegre y confiado encomendó su suerte a unos insurrectos de barbas y melenas.
Te sigo yo
Otro poema vendría a confirmar la marcha del proyecto político cubano "por un camino empedrado que un sol de hierro ilumina". En su poema Muchacha recién crecida, Nicolás Guillén describe el paso indetenible de la Revolución: "...muchacha que nació en la Sierra y bajó al llano, y en Sierra y llano creció; muchacha recién crecida, dame la mano, toma mi vida, con dos y dos, con cuatro y cuatro te sigo yo".
Los versos de Guillén confirman la advertencia hecha por Fidel a su pueblo en los días iniciales de enero: hacer una Revolución es mucho más difícil que hacer la insurrección. Pero, contrariamente a lo que se proponían los enemigos de siempre, las dificultades multiplicadas sólo han conseguido acendrar la voluntad y la resistencia de los cubanos, que en indudable mayoría marchan hacia otros eneros victoriosos, cambiando lo que deba ser cambiado.
¡Es nuevamente Enero en Cuba libre!
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