El difícil oficio de ser padre
La Habana, Cuba.- Durante largo tiempo muchos han repetido una frase que no por excesivamente usada deja de ser injusta: “Padre es cualquiera, madre hay una sola”.
La paternidad es una responsabilidad, en ocasiones un tanto ingrata, la cual muchas veces los hijos no entenderán hasta que ellos no pasen por la misma prueba.
Convertirse en padre implica adquirir de pronto otras profesiones, pedagogo, economista empírico en tiempos de crisis global, o alquimista, capaz de convertir pedazos de madera y cartón en maravillosos juguetes, con los cuales esos niños pasarán momentos felices y un día recordarán que aquella muñeca o aquel carrito “me lo hizo mi papá.”Tener un niño no convierte a un hombre en padre, es el difícil oficio de ser cada día un mejor ejemplo delante de sus hijos lo que otorgará ese título.
Padre no es cualquiera
La paternidad es una labor que no tiene horario de término, a veces es necesario sacrificar tiempo de pasar con los hijos para poder trabajar más porque pensamos que lo más importante es que al nene no le falte nada, y la vida nos cobra mediante la mirada inquisitoria de un pequeñito, quien cual aprendiz de fiscal te juzga y dice:
“Papá, tú nunca estás….” Otras veces la familia deja en la figura paterna el papel del represor de las travesuras del niño con la consabida frase:
“Deja que llegue tu padre”, mientras mamá se reserva el papel del hada madrina, buena y protectora.
Ser padre es una labor difícil pero vale la pena, aunque muchas veces el pequeño no sabrá que aquel beso en la mejilla, mientras él dormía y aún faltaba mucho para que el sol iluminara el mundo, se lo dio Papá.
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