Céspedes: El hombre que nos enseño a ser libres
El héroe de San Lorenzo tenía 49 años cuando protagonizó el inicio de nuestras guerras por la independencia, en el ingenio La Demajagua.
En plena madurez intelectual y con una vasta cultura, Carlos Manuel de Céspedes se convertía en líder de la Revolución, que arrancó el 10 de octubre de 1868.
El padre de la Patria, que representaba a lo más selecto de una vanguardia aguerrida, supo arrastrar consigo a los hijos más humildes de esta Isla, y enseñarles el camino de la lucha armada como vía para alcanzar la libertad.
En el manifiesto leído 142 años atrás Céspedes advertía: ¡NO!, ya Cuba no puede pertenecer más a una potencia que, como Caín, mata a sus hermanos, y, como Saturno, devora a sus hijos. Cuba aspira a ser una nación grande y civilizada, para tender un brazo amigo y un corazón fraternal a los demás pueblos.
Encuentro del pueblo co n su propia historia
Cien años después del comienzo de nuestras guerras por la independencia, Fidel pronunció en La Demajagua un discurso que aborda con exactitud, el proceso de lucha del pueblo cubano durante una centuria.
En esa ocasión, el máximo líder de la Revolución cubana calificó ese instante como encuentro del pueblo con su propia historia, como un choque de la actual generación con sus propias raíces. Y nada nos enseñará mejor a comprender el proceso que constituye una revolución, que el análisis de la historia de nuestro país.
Como subrayó Fidel, cien años después del inicio de nuestras luchas por la independencia, “…en Cuba solo ha habido una Revolución: la que comenzó Carlos Manuel de Céspedes el 10 de octubre de 1868 y que nuestro pueblo lleva adelante en estos instantes…"
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