Intensa y hermosa fue la vida de Sergio Corrieri Hernández, un habanero nacido el dos de marzo de 1938, quien atraído por la actuación encarnó los más diversos y exigentes personajes. Su brillante y convincente desempeño en “El hombre de Maisinicú”, en la serie “En silencio ha tenido que ser” o en el filme “Memorias del Subdesarrollo” le convirtieron en uno de los mejores actores del país.
El bichito de llevar el arte a todos por igual se le fue colando en el alma hasta convertirle de hombre de teatro en soldado de la Revolución. Fue así como fundó en 1968 el Grupo de Teatro Escambray, en el seno de la serranía del centro de la Isla, una experiencia inédita en una zona de dinámicas transformaciones socioeconómicas y donde la contrarrevolución intentó plantar raíces.
El hombre que fue creciendo
Consciente de que su arte debía llegar a todos, Sergio Corrieri marchó a geografías tan distantes como la angolana, en plena ofensiva imperialista, para compartir con internacionalistas cubanos; de igual manera, llegó solidario a la Nicaragua sandinista.
En sus recuerdos revivía memorables actuaciones en obras de Chejov y Miller, Lope de Vega y Brecht, Maiakovki y Schnitzler, experiencia que lo ayudó a plantar la semilla de la cultura popular. Su calidad como ser humano y su entrega a la causa de la Revolución le exigió ocupar cargos dentro del Instituto Cubano de Radio y Televisión y del Comité Central del Partido, como Jefe del Departamento de Cultura.
Pero la tarea más ardua, la más hermosa y sabia fue la de estar al frente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos desde el año 1990 y hasta el momento de su muerte.
Embajador de la solidaridad
Apenas iniciado el año 90, cuando el campo socialista se desmoronaba, Sergio Corrieri tuvo el reto de convertirse en embajador de la solidaridad. Su modestia y gran carisma le permitieron desempeñar un papel esencial en la multiplicación de la solidaridad internacional con Cuba. Cada día se le vio trabajar con denuedo para afrontar el problema financiero de la institución.
Fue en esos tiempos difíciles que se organizaron los primeros Encuentros Mundiales de Solidaridad con la Isla, con la participación de cientos de países interesados en conocer nuestra realidad. Al frente del ICAP laboró en el apoyo internacional para el levantamiento del bloqueo y en los últimos años, su quebrantada salud no impidió que reforzara la lucha por la liberación de los Cinco Héroes cubanos, con el mismo amor con que entregara al público su primera actuación.



