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La Habana, Cuba. - No ha logrado aún la victoria en una guerra y ya quiere empezar otra, por eso algunos analistas aseguran que Estados Unidos huye hacia adelante.
En la Mesa Redonda el académico Jorge Hernández y los periodistas Bárbara Betancourt, Aíxa Hevia, Oliver Zamora y Randy Alonso comentaron el interés de Washington por agredir a Irán a pesar de los frentes abiertos en Iraq y Afganistán.
Las amenazas a Teherán son la evidencia de que se avecina una guerra imperialista por el control del Estrecho de Ormuz, una zona por la que transita el 66 por ciento del petróleo que se comercializa por vía marítima.
En Afganistán siguen empantanados y la resistencia controla el 70 por ciento del agreste territorio de esa compleja nación. Para muchos analistas, al abordar la guerra en la región, el presidente Obama repite lo que quiso, pudo o tuvo que hacer la desastrosa administración de George W.Bush.
Agitando el fantasma de la amenaza
Enfrentada a una profunda crisis sistémica, la Casa Blanca trata de acentuar la sensación de que Estados Unidos sufre una grave amenaza para su seguridad nacional.
En la Mesa Redonda se explicó que la construcción de esa amenaza opera como un recurso para hacer ver a la guerra como una salida a la crisis económica. En ese sentido, los panelistas señalaron que la Administración insiste en presentar la sustitución al frente de las tropas en Afganistán del General Mac Chrystal por Petraeus, no como un cambio en la conducción de la guerra sino como la continuidad de la estrategia.
De cualquier manera, los objetivos planteados a inicios de este siglo, como la captura de Bin Laden, la desarticulación de Al Qaeda o el hallazgo de armas de destrucción masiva, no han podido ser cumplidos y los discursos del presidente Obama se contradicen con lo que hace en la práctica, sobre todo en el terreno militar.
Reforma financiera entre comillas
La crisis económica sigue golpeando a varios estados de la unión norteamericana como Illinois, Arizona y Texas, que están prácticamente en quiebra.
En la Mesa Redonda se explicó que, más que una reforma financiera, la Administración de Obama habla de crear instituciones que vigilen los bancos y combatan la corrupción.
Gran parte del dinero prestado a las casas crediticias no ha regresado al gobierno, y su recuperación recaerá en los contribuyentes. Mientras, el desempleo continuó creciendo en junio, contrario a los cálculos de que este fuera el verano del repunte, pero nada de eso.
El presidente Obama, por su parte, pronunció el pasado jueves un discurso sobre el polémico tema migratorio, con más promesas que cambios reales, en un intento por evitar que el asunto se revierta en contra de los demócratas previo a las elecciones parciales de noviembre próximo. |