Por la paz de todos
La habana.- El ruido se ha convertido en una indisciplina generalizada en Cuba y causa de numerosas quejas de la población, frente a la cual lo que tiene que haber es orden, disciplina y actuación, afirmó el director del Centro de Inspección y Control Ambiental, Jorge Álvarez.
En Mesa Redonda sobre el recurrente tema, el funcionario recordó que la Ley 81 del Medio Ambiente califica al ruido como una forma de contaminación acústica, y establece regulaciones de cuyo cumplimiento son responsables los ministerios de Salud Pública, y de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, así como la Policía.
Explicó que cuando se perturba la tranquilidad de los vecinos con música alta durante la madrugada, la responsabilidad es de la Policía, y aclaró que aunque existen multas al respecto, estas son risibles y no son educativas.
En el caso de entidades estatales ruidosas, Jorge Álvarez dijo que habrá que llevarlas a los tribunales.
Respeto al derecho ajeno
Cuando el ruido proviene de centros estatales, es responsabilidad de las administraciones hacer cumplir lo establecido contra esa indisciplina, subrayó la jefa de Higiene Comunal del Ministerio de Salud Pública, María del Carmen Marín.
Tras explicar el concepto de ruido y que se trata de un fenómeno internacional, señaló las afectaciones a la salud humana, desde un dolor de cabeza hasta pérdida de la audición.
El periodista José "Pepe" Alejandro Rodríguez sostuvo que, en medio de esa selva hiper-decibélica, ha habido falta de voluntad para enfrentar este quebrantamiento de las normas generales del respeto y la convivencia, que da sensación de impunidad frente a la cual tiene que haber un empeño coercitivo.
En resumen, hay responsables concretos pero no se respeta lo establecido. Como afirmó el funcionario Jorge Álvarez, la recreación de unos no puede ser la desgracia de otros.
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