Descontento, la otra cara de Europa
La Habana. Cuba.- Cuando casi languidecen las protestas sociales en Oriente Medio y el norte de África, las manifestaciones se han trasladado a Europa debido a la crisis económica.
Los nuevos ajustes exigidos por el Fondo Monetario Internacional (FMI) son la causa principal de las concentraciones populares en 200 ciudades europeas. En España las protestas, en especial la de la Puerta del Sol en Madrid, han derivado en debates antineoliberales.
El movimiento Democracia Real Ya dijo que no se constituirá en partido político, sino que estos deben tomar nota de las demandas, informaron en Mesa Redonda la investigadora Blanca Múnster, el académico Ernesto Domínguez y los periodistas Elsa Claro, Aíxa Hevia y Randy Alonso.
Por vía telefónica, la socióloga española Ángela Díez calificó de escandalosa la represión policial contra ese movimiento pacífico, cuya capacidad movilizadora fue subestimada por el gobierno.
Una Europa Antineoliberal
Los ajustes que se aplican en Europa como solución a la crisis económica parten del supuesto de que la culpa la tienen los gobiernos.
La salida entonces es reducir los gastos gubernamentales, incluidos los pagos de seguridad social, así como privatizar las empresas y pasarlas a manos de las transnacionales, proceso que incrementa el desempleo, se explicó en la Mesa Redonda.
La realidad es que eso no resuelve la crisis porque no cambia el modelo, y lo que provoca es agudizar el caos pues la población no está dispuesta a pagar una deuda que le corresponde a la banca y las compañías privadas.
Telefónicamente, el sociólogo argentino Atilio Borón afirmó que la crisis en Europa está demostrando que las recetas que impuso el FMI en América Latina tampoco funcionan en el Viejo Continente, donde está resurgiendo la lucha de clases. Opinó que en las próximas semanas la situación de protesta en Europa se agravará.
G-8, menos pan y más armas
La cumbre del Grupo de los Ocho países más industrializados (G-8) celebrada la semana pasada en la localidad francesa de DEAUVILLE, mostró que las potencias se niegan a ver que la crisis está en el Primer Mundo.
En la Mesa Redonda se afirmó que durante la reunión se habló de temas económicos y de otorgar sumas millonarias a los estados árabes en apoyo a los cambios en sus procesos políticos. Esto es visto con dudas debido al pobre expediente de esa agrupación como suministradora de ayuda en los últimos años.
En la cumbre no se habló de inseguridad alimentaria ni cómo aumentar las inversiones para mitigar la pobreza y los efectos del cambio climático.
El G-8 promueve recortes en asistencias sociales, mientras sigue gastando en guerras. Lo cierto es que no pueden dar solución a las protestas sociales porque para ello tendrían que cambiar el sistema, lo cual no van a hacer.
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