Afganistán, una guerra sin final
La Habana.- Algo silenciada por la agresión imperialista a Libia, la guerra en Afganistán, que dura ya 10 años, sigue sin control de los invasores, en medio de un clima de ingobernabilidad, falta de seguridad ciudadana y aumento del narcotráfico.
En Mesa Redonda sobre la actualidad mundial a mitad de semana, los periodistas Elsa Claro, Juan Dufflar y Randy Alonso explicaron que los combates aumentan, al igual que los actos suicidas por parte de los talibanes, en tanto los insurgentes mantienen focos en todo el país.
La reciente fuga de más de 500 presos de una cárcel de Kandahar, incrementó la tensión de las fuerzas ocupantes que, al parecer, permanecerán más allá de la fecha prometida de 2014.
Ante los continuos asesinatos de civiles por bombardeos, el propio presidente afgano Hamid Karzai ha tenido que mostrarse duro frente a Estados Unidos, cuyos intereses en la zona se extienden a Pakistán.
Las torturas del imperio
Si Afganistán es la primera promesa incumplida del presidente estadounidense Barack Obama, el cierre de la prisión en la ilegal base de Guantánamo es su segundo compromiso no cumplido.
Los recientes informes secretos filtrados por Wikileaks -tema abordado en la Mesa Redonda- confirmaron los abusos cometidos por Estados Unidos en ese bochornoso lugar que Washington mantiene en contra de la voluntad de la comunidad mundial.
Los documentos revelaron el papel que jugaron los médicos militares en esa cárcel, quienes no podían ignorar que el régimen de los interrogatorios era un trato monstruoso basado en torturas.
Ni las bombas sobre Libia han podido acallar las violaciones de los derechos humanos en la prisión estadounidense de Guantánamo.
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