Ciencia para la muerte, conciencia para la CIA
La Habana, Cuba.- En 1931, el gobierno de Estados Unidos autorizó la inoculación del virus de la sífilis en ciudadanos negros de ese país y años después patrocinó el mismo experimento en Guatemala.
Recientemente conocida esa diabólica experiencia que trasmitió sífilis y gonorrea a prostitutas, presos y enfermos mentales del país centroamericano, la revelación ha resultado un escándalo que los periodistas Bárbara Betancourt, Reinaldo Taladrid y Randy Alonso analizaron en Mesa Redonda sobre los experimentos de la CIA, el Pentágono y la Casa Blanca con seres humanos.
Los panelistas destacaron que el gobierno de Barack Obama pidió perdón al de Guatemala por el hecho, que calificó de indignante, reprochable, abominable, ocurrido bajo la presidencia de Harry Truman.
La Mesa Redonda se dedicó a demostrar que esa conducta de Washington se ha reiterado en muchas ocasiones en varios países.
Experimentos macabros
La CIA y el Pentágono experimentaron con drogas en personas para controlar la mente humana, se afirmó en la Mesa Redonda.
Entre esos ensayos estuvieron los proyectos MK ULTRA y MK SEARCH. Un investigador norteamericano reveló que a mediados del siglo XX, la CIA drogó con LSD en panes a un pueblo entero de Francia, para ver qué sucedía.
Como resultado, la población enloqueció, literalmente, y hubo cinco muertos, cientos de afectados y decenas de internados.
También se experimentó dentro de Estados Unidos, con gas mostaza en MILES de militares y pruebas al aire libre con virus causantes de enfermedades. Telefónicamente, desde Nueva York, Amy Goodman, directora de la radio-televisora alternativa Democracy Now, calificó de horrible los experimentos realizados por médicos norteamericanos en Guatemala, y subrayó que es muy importante que el caso se haga público para que haya justicia y sea aleccionador.
En la mira de la guerra biológica
Cuba tiene una larga y dolorosa historia de enfrentamiento a la artera guerra biológica de Estados Unidos, que hace unos años costó la vida a más de un centenar de niños, mortalmente contaminados con dengue hemorrágico.
Los panelistas de la Mesa Redonda recordaron que durante aquella cruenta epidemia se combinó la agresión directa con los efectos del bloqueo, pues se impidió a Cuba adquirir en el extranjero las motomochilas y el abate necesarios para luchar contra el mosquito transmisor.
De aquellos mismos laboratorios norteamericanos salieron los virus para contaminar un traje de buzo y un tabaco que le regalaron a Fidel, o el lapicero venenoso y la pastilla que provocaban un mortal infarto.
Hoy, las farmacéuticas norteamericanas, con complicidad gubernamental, ensayan a escondidas en africanos e incluso en los propios soldados yanquis.
| Artículos relacionados |
|---|
|



