50 años del William Soler
La Habana, Cuba.- El hospital pediátrico William Soler arriba a su aniversario cincuenta no como el centro asistencial de fines elitistas para los que había sido construido, sino como parte de un sistema médico integral que junto a las demás instalaciones de su tipo en la capital cubana vela por la salud de los niños habaneros.
Al relatar los momentos más significativos en la historia del centro, su director general, Luis Orlando Rodríguez, destacó el papel del hospital durante la epidemia de dengue, la fundación del Cardiocentro, el éxito de la Operación Milagro con niños de 24 países y los inicios de la trasplantología allí, donde se preparan para la cirugía intrauterina.
El profesor consultante Roberto Razón, fundador del William Soler, destacó que a medida que ha aumentado la complejidad de los tratamientos ofrecidos en el hospital, han disminuido la morbilidad y la mortalidad en el centro.
Abanderado de la pediatría cubana
La cirugía pediátrica en Cuba nació con la Revolución y pronto el hospital William Soler se convirtió en centro rector de la especialidad.
En la Mesa Redonda, el jefe del Grupo Nacional de Cirugía Pediátrica, Pedro Vilorio, explicó que en 1969 comenzó en La Habana la formación de esos cirujanos, programa que luego se extendió a otras provincias del país.
El William Soler devino unidad asistencial pionera en varias intervenciones quirúrgicas, incluidas las de mínimo acceso, oncología pediátrica y cirugía neonatal, con una supervivencia general de 98,1 por ciento.
El Profesor de Mérito y fundador del William Soler, Ramón Casanova, rememoró la creación del Cardiocentro en ese hospital a mediados de la década del 80, e informó que de los más de 6 mil niños sometidos a cirugía cardiovascular, el 30 por ciento son lactantes y recién nacidos.
A la vanguardia mundial
Los médicos del hospital William Soler no se conforman con brindar una esmerada atención a los pacientes, sino que buscan estar a la vanguardia en técnicas y tecnologías pediátricas.
En la Mesa Redonda, la vicedirectora Elena Povea destacó el serio programa de perfeccionamiento de la calidad hospitalaria que allí se aplica y que controla desde el ingreso hasta el alta de los niños.
Por su parte, el Jefe del Servicio de Trasplantes, Ramón Villamil, explicó que ese programa es un logro de la Revolución en materia de salud pública. Villamil informó que de 2005 a la fecha, se han realizado 28 trasplantes hepáticos en 25 pacientes, pues 3 necesitaron ser retrasplantados.
La experiencia del William Soler está a la altura de la más avanzada en el mundo, lo que pudo comprobar Villamil cuando fue solicitado para operar varios días en el Centro de Trasplantes de Pisttburgh, Estados Unidos.
Un centro de seres humanos especiales
Solo una Revolución Socialista puede hacer milagros de salud para todo el pueblo y crear un colectivo de trabajadores constituido por seres humanos especiales, como el del hospital William Soler, afirmó la doctora Aleida Guevara March en la Mesa Redonda.
La especialista en Pediatría relató que luego de ejercer en el hospital Pedro Borrás -cuya demorada restauración lamentó- prestó servicios en Angola y al regreso fue reubicada en el Hermanos Ameijeiras, pero su devoción por la infancia la llevó al centro donde ahora presta sus servicios.
La doctora Guevara relató anécdotas que revelan la calidad humana de sus compañeros de trabajo y de sus profesores y comentó las posibilidades de realización individual que brindó la Revolución a muchos de ellos, que prefirieron permanecer en la Isla, en un hospital que -dijo- seguiremos perfeccionando.
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