Entrevista concedida por José Ramón Fernández Álvarez, al periodista Noel Martínez y publicada de manera original en 1996 en el periódico Juventud Rebelde
A los tres días del triunfo de la Revolución, José Ramón Fernández, después de regresar de la Isla de Pinos y detener al General Eulogio Cantillo, entregó toda responsabilidad y se fue para su casa. El 12 de enero, Fidel lo citó a su oficina junto a otros oficiales que estuvieron presos por causa de la conspiración contra Batista, iniciada en 1953.En la reunión, Fidel distribuyó algunos puestos y a Fernández le encargó la dirección de la Escuela de Cadetes. Él no contestó. Al finalizar el encuentro, le explicó a Fidel que él no tenía nada en contra de la Revolución, a la cual veía con simpatía y creía en sus proyectos de cambios para el país, pero que su movimiento había fracasado y él no se sentía con méritos, que quienes habían hecho la Revolución debían conducirla. Además dijo, ya tenía en la vida civil trabajo como administrador de un central.
¿Cuánto tú ganas en ese puesto?, le preguntó Fidel.
“Mil cien pesos mensuales”
Eso es mucho más de lo que yo puedo pagarte. Fidel caminó de un lado a otro y agregó ”Tú te vas a tu central, yo me dedico a escribir un libro sobra la Sierra Maestra y la Revolución que se vaya al carajo”
Fernández pensó unos instantes y respondió: “ ¿Adónde Usted quería que yo fuera?”
Así comenzó la relación directa de José Ramón Fernández con el proceso que siguió al 1 de enero de 1959. Era uno de los principales oficiales graduados existentes en Cuba en aquel entonces y tenía una limpia trayectoria, donde se señalaba su participación en la conspiración que el pueblo denominó “los puros”.