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Jóvenes de Girón: Rodolfo Fernández Álvarez

La Habana.- Rodolfo Fernández Álvarez tenía diecinueve años cuando fue herido por una bala calibre cincuenta, el diecinueve de abril de 1961 y uno, en Playa Girón.

Había nacido en diciembre del 41 en la zona de Alto Songo, en Santiago de Cuba, donde muy joven se sumó a la lucha clandestina y luego al Ejército Rebelde.

Ingresó a la Policía Nacional desde su fundación y cuando el trece de abril del 61 supo del incendio de la tienda El Encanto, en la capital, aunque estaba convaleciente, Rodolfo Fernández Álvarez fue a dar su apoyo para apagar el fuego y resultó herido en una mano.

Su familia trató de disuadirlo para que no fuera a combatir a los mercenarios, y él sólo respondió: “No puedo quedarme mientras mis compañeros combaten al enemigo, pues toda la vida me sentiría como un cobarde”.




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Girón en la memoria

Fidel Castro y Playa Girón

Fidel Castro

"De Girón se pueden sacar muchas lecciones. Sería imposible enumerarlas todas, ni pretendo eso; pero sí quiero señalar algo que, aunque lo he mencionado en otra ocasión, no por ello debe dejar de repetirse un día como hoy: la importancia de Girón no está en la magnitud de la batalla, de los combatientes, de los hechos heroicos que allí tuvieron lugar; la gran trascendencia histórica de Girón no es lo que ocurrió, sino lo que no ocurrió gracias a Girón."
Fidel Castro Ruz
Fragmento del discurso pronunciado en ocasión del XXV Aniversario de Girón

Poema de Nicolás Guillén

"Abril sus flores abría"

Nicolás GuillénAbril sus flores abría,
manto azul, corona verde,
rey de serena fragancia
que apenas las hojas mueve,
cuando desde el alto norte
flota de piratas viene
a herir con fácil cuchillo,
como los traidores hieren,
el gran pecho de Girón
que junto a la mar se extiende.

Pagados están en dólares
y en inglés órdenes tienen
de que en Cuba ningún ensueño,
ni una flor, ni un árbol quede.

Asaltan de noche oscura
para matar y esconderse,
pero el pueblo los achica,
los achica y los envuelve,
los envuelve y los exprime
y los exprime y los tuerce.

Ante las balas que silban
Temerosas nalgas vuelven:
En el mar buscan refugio,
mas las olas no los quieren;
sus barcos desmantelados
son ruinas que el agua ofende.

Ansiosos de no morir
muertos están para siempre:
el pueblo les enseñaba
que solo vive quien muere
con el pecho entre las nubes
y la sangre a la intemperie.

Nicolás Guillén