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Girón, victoria del pueblo

La Habana.- Han pasado 50 años, pero no hay olvido. Sitios como Pálpite, San Blas, Soplillar, Yaguaramas, los centrales azucareros Australia y Covadonga, Playa Larga y Playa Girón, se ganaron un lugar privilegiado en nuestra historia, porque fueron el escenario de una batalla en la que el pueblo se creció, cuando quiso mancillarse la tierra cubana.

Era 1961. Apenas dos años tenía entonces la Revolución, pero ya soportaba el hostigamiento político y económico de los círculos gubernamentales de Estados Unidos.

Y no les era suficiente. A toda costa pretendían liquidar el proceso revolucionario cubano, y por eso alentaron y organizaron una brigada mercenaria con mil quinientos hombres, cuya misión era apoderarse de un pedazo del territorio nacional para favorecer más tarde una intervención militar norteamericana en gran escala.

Comienzo y final de una aventura

En la madrugada del 17 de abril de 1961  comenzó el desembarco de la brigada mercenaria por la Ciénaga de Zapata. Había partido desde Puerto Cabezas, en Nicaragua, y durante casi todo su trayecto fue escoltada por unidades de la marina de guerra norteamericana.

Aquellos hombres encontraron inmediata riposta, por los escasos defensores de aquella inhóspita zona.

Luego se unirían fuerzas del Ejército Rebelde, de la Policía, de las Milicias recién estrenadas. Y tampoco faltaron los osados pilotos de aviones maltrechos, pero capaces de asestar un golpe demoledor a los invasores.

Ante el llamado de la Patria no hubo flaquezas. En la primera línea de combate: Fidel, derrochando habilidad en la toma de decisiones tácticas y estratégicas. Su presencia allí fue un aliento más en la decisiva batalla.

De rendición, Cuba no hablará jamás

El 19 de abril de 1961, a las 17:30 (hora local), cayó Playa Girón, el último punto ocupado por los mercenarios lanzados a aquella aventura.

En masa, desmoralizados, se entregaban a los defensores de la tierra cubana. Sus planes (elaborados por estrategas estadounidenses) no tuvieron en cuenta la estirpe de nuestro pueblo.

No previeron que jóvenes –casi adolescentes- darían muestras de hombría junto a sus piezas de artillería; que sencillos trabajadores dejarían por un tiempo sus fábricas u oficinas para ocupar su puesto en la avanzada, junto a combatientes más fogueados.

Girón sigue siendo una advertencia, una lección. A sangre y fuego se defendió la Revolución en aquella epopeya. Como se hará siempre que la Patria esté en peligro.




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Transmisión íntegra de la Revista militar y desfile popular por el aniversario 50 de la proclamación del Carácter Socialista de la Revolución Cubana y de la Victoria Militar de Playa Girón


Girón en la memoria

Fidel Castro y Playa Girón

Fidel Castro

"De Girón se pueden sacar muchas lecciones. Sería imposible enumerarlas todas, ni pretendo eso; pero sí quiero señalar algo que, aunque lo he mencionado en otra ocasión, no por ello debe dejar de repetirse un día como hoy: la importancia de Girón no está en la magnitud de la batalla, de los combatientes, de los hechos heroicos que allí tuvieron lugar; la gran trascendencia histórica de Girón no es lo que ocurrió, sino lo que no ocurrió gracias a Girón."
Fidel Castro Ruz
Fragmento del discurso pronunciado en ocasión del XXV Aniversario de Girón

Poema de Nicolás Guillén

"Abril sus flores abría"

Nicolás GuillénAbril sus flores abría,
manto azul, corona verde,
rey de serena fragancia
que apenas las hojas mueve,
cuando desde el alto norte
flota de piratas viene
a herir con fácil cuchillo,
como los traidores hieren,
el gran pecho de Girón
que junto a la mar se extiende.

Pagados están en dólares
y en inglés órdenes tienen
de que en Cuba ningún ensueño,
ni una flor, ni un árbol quede.

Asaltan de noche oscura
para matar y esconderse,
pero el pueblo los achica,
los achica y los envuelve,
los envuelve y los exprime
y los exprime y los tuerce.

Ante las balas que silban
Temerosas nalgas vuelven:
En el mar buscan refugio,
mas las olas no los quieren;
sus barcos desmantelados
son ruinas que el agua ofende.

Ansiosos de no morir
muertos están para siempre:
el pueblo les enseñaba
que solo vive quien muere
con el pecho entre las nubes
y la sangre a la intemperie.

Nicolás Guillén