Socialismo para los humildes
La Habana.- “Lo que no pueden perdonarnos los imperialistas, es que estemos aquí; lo que no pueden perdonarnos los imperialistas es la dignidad, la entereza, el valor, la firmeza ideológica, el espíritu de sacrificio y el espíritu revolucionario del pueblo de Cuba.
Eso es lo que no pueden perdonarnos: que hayamos hecho una Revolución socialista en las propias narices de los Estados Unidos…”, decía Fidel con la voz ronca y entrecortada un 16 de abril, hace medio siglo.
Ese domingo, el líder de la Revolución proclamaba el carácter socialista del proyecto cubano, cuyos cimientos habían sido abonados con sangre el día anterior. Aviones mercenarios bombardearon varios aeropuertos en La Habana y Santiago de Cuba, donde dejaron siete muertos.
Después del triunfo revolucionario, aquella era la más violenta sacudida a la sociedad cubana.
Con los fusiles
La agresión por Playa Girón fue un peldaño lógico en la escalada de enfrentamiento de Estados Unidos contra la Revolución Cubana.
En enero del 61, Washington rompió formalmente las relaciones con la Isla, pero antes había prohibido las ventas de productos estadounidenses, había cesado el suministro de petróleo y eliminado la cuota azucarera.
Sólo faltaba la agresión militar y Fidel sabía que ante esa perspectiva casi tangible, sólo la unidad nos salvaría.
Mientras la multitud levantaba en alto los fusiles con los que horas después defenderían a la Patria, definió el futuro de la Revolución y su carácter social y humanista: “Esa Revolución socialista, ¡la defenderemos con esos fusiles que tienen ustedes! ¡La defenderemos con el valor con que ayer nuestros artilleros antiaéreos acribillaron a balazos a los aviones agresores!”, proclamó Fidel.
La misma voluntad
Desde aquel acto luctuoso en abril del 61 hasta la fecha, Cuba ha tenido que enfrentar muchas agresiones, ciclones, traiciones, errores y hasta la más dura soledad.
Sin embargo, en estos 50 años nada ha doblegado la voluntad de un país que no cesa de buscar los modos de llegar a un ideal social. La construcción de la sociedad socialista, un viaje a lo ignoto, como dijo Raúl, ha sido siempre la brújula de este medio siglo.
Y lo seguirá siendo después del venidero VI Congreso del Partido, una reunión donde aún son válidas aquellas palabras de Fidel: “vengan cuando vengan los mercenarios, todos nosotros, orgullosos de nuestra Revolución; orgullosos de defender esta Revolución de los humildes, con los humildes y para los humildes, no vacilaremos en defenderla hasta la última gota de nuestra sangre…”.
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Abril sus flores abría,